Kaiser Chiefs, cansados antes de empezar

Sabes que algo no ha ido bien cuando te encuentras bailando como un poseso la primera canción que pone un Dj tras el concierto de un grupo al que has ido a ver con bastante expectación y coincide con la primera vez que has bailado con ganas en toda la noche. Ayer eso ocurrió en Razzmatazz. No estamos hablando de un día entre semana y un grupo novato que tenga uno de sus primeros traspiés, como todos los grupos que empiezan pueden tener. Estamos hablando de Kaiser Chiefs, un grupo con cuatro discos con sus respectivas giras a sus espaldas. Un grupo que a un servidor le gusta, que no se trata de que no sea mi tipo. Estamos hablando de un grupo que el sábado noche no disfrutó de su trabajo, que estaba cansado y eso lo notó su público.

En las primeras escuchas de lo poco que han dejado ver de su nuevo trabajo, Education, education, education & war, se nota que el nivel compositivo ha bajado cuantiosamente si lo comparamos con sus dos primeros largos y continúa su línea descendente ya iniciada con el The future is medieval. El problema es que parece que ellos lo saben muy bien y la forma de defenderlos en directo era sosa y cabizbaja, como si estuvieran acomplejados del disco que van a sacar.

Ricky Wilson y los suyos se guardaron las energías para los temas que les llevaron a ser una de las grandes bandas inglesas de los últimos años. Ya desde el principio fueron intercalándolos con el material inédito. Temas como Everyday love you less and less, Ruby, I predict a Riot, aumentaron un poco la intensidad, pero no lo suficiente. El concierto estaba resultando aburrido y eso se podía ver en el aforo, que no se movía lo más mínimo en los temas nuevos y en los clásicos, si acaso la cabeza. Eran Kaiser Chiefs, podías verlos, pero no tenían la chispa en directo que les caracterizaba.

Ricky Wilson intentó salvar la cosa tirando de carisma, pero el cansancio le podía. No se movió mucho por el escenario y utilizaba el pie de micro como pie de apoyo durante gran parte del concierto. Terminó recurriendo a decir Barcelona cada dos por tres para escuchar algún aplauso.

Los bises muy muy apagados con Oh my god como punto cumbre, aún así muy descafeinado. Wilson llegó a estar parte de la canción con las manos en los bolsillos y silbando. Realmente no creía lo que estaba viendo. Desde los laterales de la sala 1, la gente los veía sentada por el suelo y con ganas de que empezara Amable para moverse un poco, y así fue.

Ayer sólo bailaron 20 personas en la hora y poco que duró el concierto de los de Leeds. Ayer, un 80% del aforo disfrutó más con Reptilia de Strokes pinchada por uno de los djs residentes de Razzmatazz (Gato o Amable), que con cualquiera de las canciones en directo de un grupo al que acudieron a ver con ganas de pasarlo bien. Fue una gran decepción. Kaiser Chiefs telonearon a un mp3.

> Por Dani Alarcón

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2 comments

  • Avatar carloos

    Bueno, son seres humanos. Todos sabemos lo que Wilson entrega en cada show. Como suele pasar con grupos asi, llega un momento que deberian parar a descansar y no se porque no interrumpen unos dias para hacerlo. Que esperan, a veces me pregunto? que el tipo se desmaye en pleno show? lo he visto con otros artistas, los organizadores tienen que estructurar el tiempo de sus giras para que tengan intervalos en los que puedan reponerse como corresponde. Asi el publico no queda defraudado.

    • Avatar carloos

      Se me olvidaba mencionar que Ricky estaba enfermo y apenas tenia voz. Alcanzó a disculparse antes de seguir el show pero en caso asi tendrian que poder reprogramar el espectaculo y no continuar en esas condiciones.

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