Tú la música y yo la serie

Series de televisión y música. Esa es la pareja tan bien avenida de la que vamos a hablar hoy. Lo que nos ha motivado a ello ha sido el final de la serie Breaking Bad, del que seguramente os habréis enterado en redes sociales si no érais seguidores de la serie. Terminó el 29 de septiembre y eligió para su final la canción Baby Blue de Badfinger. El tema, original de 1972, vendió 5000 descargas en un día y ya ha sido catalogada como una de las canciones que más rápido ha crecido en la historia, además de haberse colocado en el Top 25 de iTunes. Si nos vamos al streaming, en el caso de Spotify, las reproducciones aumentaron un 9000% en las primeras 11 horas tras la emisión del capítulo (datos de Industria Musical). ¿La magia de la tele?

¿Cuántas veces una canción ha conseguido la plataforma que necesitaba tras aparecer en televisión? Si no se os ocurre ningún ejemplo, vamos a refrescaros la memoria porque seguro que recordáis algunos. Chasing Cars de Snow Patrol estará unida para siempre y para muchos a la serie Anatomía de Grey. Así fue como el grupo escocés entró en Estados Unidos y llegó hasta el número 1, claro que después de aparecer en la serie no sólo se les reconocía en el país americano. Hasta quienes no seguían la serie sabían de qué canción estaban hablando y que había aparecido en ella. También aumentaron las descargas legales de la canción en países como Reino Unido, donde se ha convertido en el single más vendido de la banda hasta la fecha.

Más ejemplos. ¿Hay alguien que no recuerde qué canción sonaba en el final de Los Soprano? Ese que dicen que David Chase tardó dos años en preparar. Hay artículos que repasan todas las canciones del tocadiscos en esa última escena, pero el final no habría sido lo mismo sin Don’t stop believin’ (1981) de Journey, tema que luego se rescató para la serie musical Glee, donde sonó hasta en tres ocasiones. En 2008 y sólo en iTunes, el tema fue el más descargado con más de 2 millones de descargas y sus ventas se incrementaron hasta un 482% tras la emisión del capítulo, alcanzando los 6,5 millones de copias sólo en Estados Unidos. Así se convirtió en uno de los singles más vendidos de todos los tiempos.

La serie Perdidos tuvo grandes temas musicales a lo largo de sus años de emisión, pero el final nunca hubiera sido tan emotivo sin la composición de Michael Giacchino. «Este tema, de casi ocho minutos de duración, tiene una primera parte centrada en el personaje de Jack, con una versión lenta e intimista de su leitmotiv, y una segunda en la que aparecen los demás protagonistas de la serie, momento en el que la emoción se desata con una portentosa combinación de varios temas referidos al grupo de personajes, entre ellos el de los seis de Oceanic y el de la vida y la muerte. Un broche de oro magistral para una monumental partitura destinada a marcar un antes y un después en las bandas sonoras compuestas para la televisión» (Los susurros del noctámbulo). Para los fans a los que ahora les haya vuelto la nostalgia por nuestra culpa: Las 10 mejores canciones de Lost. Nada más que añadir.

También se da el caso de artistas que parecen abonados a musicalizar series. Podemos ver el ejemplo de Coldplay o Adele. Hasta 17 de canciones de la artista británica han sonado alguna vez en distintas series de televisión. La que más, Make you feel my love, que la hemos oído en One Tree Hill, Bones, Entre Fantasmas o Parenthood. En esta categoría podríamos mencionar también a Snow Patrol: New York, Open your eyes, The weight of love o Run son algunas de las canciones de la banda que han sonado en televisión y muchas lo han hecho, como no, en Anatomía de Grey. Los Journey también tienen otras canciones más allá del Don’t stop believin’ y lo sabrán bien los seguidores de Caso Abierto, donde ha sonado Only the young, entre otras.
Al margen de que la televisión sea o no una plataforma de popularidad y ventas para determinadas canciones y artistas, hay series que sin música no podrían vivir. Tal es el caso de Treme, que nos acerca el sonido de Nueva Orleans como ninguna otra serie antes. Su argumento se sitúa tres meses después del huracán Katrina y es una auténtica exhibición de jazz. Hasta ha tenido un programa de radio dedicado a su música. Otras nos trasladan directamente a una época como Mad Men o Broadwalk Empire. Sobre los publicistas más famosos de la pequeña pantalla se han llenado listas de grandes momentos musicales en medios como Rolling Stone, que ya repasó aquí los siete mejores. En la banda sonora de Broadwalk Empire encontramos a Matt Berninger de The National, a Elvis Costello, Neko Case o Patti Smith acompañados por la banda de Vince Giordano & the Nighthawks e interpretando temas de los años 20.

Si hablamos de canciones que abren series, no podemos olvidar a los Who en CSI, a Massive Atack y Teardrop en House, el Bad Things de True Blood y el I’ll be there for you de Friends, por supuesto. En fin, no hay duda de la relación tan estrecha y fructífera que mantienen música y televisión. Otro día abordaremos el cine. Pero si os interesa ahondar en este tema de la música de series, os recomendamos ver el documental Música en serie (2010). Este documental plantea que con la actual crisis discográfica, la televisión se convierte en una gran plataforma para la música y lo demuestra a través de las palabras de periodistas especializados y supervisores musicales de series tan conocidos como Gary Calamar (True Blood, A dos metros bajo tierra).

To be continued… que dirían en la tele…

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