BBK Live: Viernes esperando a The Black Keys

Bastille BBK Live

Llegó el viernes y, con ello, el día más flojo para muchos.
Si el día anterior fue un suplicio con las colas para los autobuses, este día fue el suplicio de las colas para las duchas y supermercado (nota mental: próximo año, apartamento). Señores organizadores del BBK, como ustedes saben, suele hacer algo de “fresquibiris” por esas tierras y se agradecería gozar de algo de agua caliente, tibia aunque sea. Gracias.

Bastille, el reemplazo para esa caída de cartel como eran los Imagine Dragons, es uno de esos grupos en los que las voces se alzaban sólo en sus temas conocidos y machacados en las radios, como es el caso de Pompeii o de Of the night, versión de ese temazo noventero como es Rhythm of the night. Por lo demás, personalmente, no convencieron y no estuvieron a la altura de lo que hubiera sido, quiero pensar, los Imagine Dragons.

Con la espinita del “quiero y no puedo” en el corazón, estaba partido entre Izal y Jack Johnson. Los de Madrid, en cierta manera, son más accesibles durante el año, así que el señor Johnson se llevó las de ganar no sin antes hacer una pequeña visita al Escenario Sony. Aquello sí que era una masificación, lo que confirma que Izal ya son algo muy grande y con un gran futuro por delante, un grupo de esos que arrastra hordas de fans allá donde van, como es el caso de Vetusta Morla o Love of Lesbian. La gente desde un principio no dejo de saltar y de darlo todo por Mikel y los suyos.

 De vuelta al Escenario 1, poco que decir de ese artista/surfero que con sus aires hawaianos provocó que, por un momento, nos olvidáramos de esos nubarrones que durante todo el viernes amenazaron el festival. Con temas como Better together o Good people hizo que los asistentes gozáramos de buena música sin la necesidad de tener que darlo todo, sino simplemente sintiéndola, aunque la hubiéramos sentido mucho más bajo un buen sol y unas capas menos de ropa.

 Foster the People (me) defraudó. Esperaba un gran directo de Mark Foster y su banda, pero no consiguió provocar esa sensación de satisfacción que se te queda cuando te apetece ver mucho a un grupo y disfrutas de su directo. Sí que es cierto que en temas como Houdini y Pumped Up Kicks arrancó a la gente a bailar, pero ahí se quedaron, sin arrancar del todo. No, no convenció.

Prodigy eran el apoyo que Foster the People necesitaban para levantar la noche. Pero bajo mi decepción y hambre, preferí pasar por los puestos de comida a reponer fuerzas. Malo. Eso sólo me decepcionó más. Mi ilusión ya solo residía en lo que venía al día siguiente. Black Keys, os espero con ansias…

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