Conocemos mejor a Rebeca Khamlichi





Hemos estado siguiendo de cerca a Rebeca Khamlichi y ya os hemos hablado de ella antes, una artista capaz de mejorar con su arte desde toda tu casa a tu móvil pasando por un libro de Zahara.
Así que decidimos hacerle una entrevista y poder presentárosla a todos como dios manda.


-¿Como empezó todo? ¿De donde te viene tu pasión por el arte? ¿Eres autodidacta o como fueron tus primeros pasos?

-No he estudiado Bellas Artes. Pero decir que soy «autodidacta» es algo pretencioso: mis padres son artistas (padre pintor, madre ceramista) así que la academia la he tenido desde que nací en mi propia casa. Como todos los adolescentes, cuando me tocó elegir qué estudiar, renegué del camino natural que habían abierto ellos. Lo último que me interesaba era matricularme en Bellas Artes. Pintar no fue mi primera opción de vida. Tuve que probar otras cosas para terminar encontrándome entre los pinceles.

-¿Por que ese contraste entre colores vivos e intensos y cierta melancolía o tristeza en muchas de tus obras? 

-Suelo decir que me gusta mirar la segunda fila de las fotos y de las historias. Donde están los personajes secundarios,a los que no alumbran los focos pero que también tienen pequeñas tragedias que también merecen ser contadas. Imagino que hacerlo a todo color es algo así como la compensación a sus desdichas: un dolor, de color chicle, es seguramente menos dolor.

-Sabemos que no eres muy fan del manga más allá de su estética ¿como fue tu primer contacto con él y como fue el proceso por el que llegaste a incorporar esa estética en tu obra?

-La estética del manga a mí, como a toda mi generación, nos ha llegado a través de los dibujos animados en la tele. Y a mí, ni siquiera hoy, nadie me quita mi ración diaria de dibujos animados. La generación anterior es hija de Tom y Jerry y del Pato Donald, dibujos de línea americana. Nosotros hemos crecido con Bola de Dragón, Saylor Moon y Pokemon. Lo normal es que cuando dibujemos nos salga algo del trazo japonés.

-Antes de que nos demos cuenta vamos a entrar en 2015 ¿tienes pensado algún propósito de año nuevo? ¿y algún deseo para cuando soples las velas de la tarta este año?

-Ya estoy trabajando en un proyecto que saldrá a la luz en 2015, pero soy tremendamente supersticiosa con revelar las cosas en las que una pone su ilusión. Es quizá el trabajo más difícil al que me he enfrentado hasta ahora. Me tiene absorbida y enamorada. Como cuando un chico te gusta mucho: pienso todo el rato en él, me río con él, a veces me preocupo, otras no sé si estaré a la altura…

Todas tus obras son diferentes y únicas y ya hemos oído en boca de muchos eso de «es como elegir entre uno de tus hijos» pero ¿tienes alguna favorita de la que te sientas especialmente orgullosa?

-Creo que de lo que más orgullosa me siento es de poder haber hecho de la pintura mi forma de vida. Y digo «forma de vida» en el doble sentido: por una parte pintar es un trabajo y, por otra, es una auténtica manera de vivir: no entiendo mis días si no es rodeada de pinceles, lienzos y rotuladores. Así que, como decías, quiero igual a todos mis hijos. Pero siempre hay un cariño especial por el último que llega a la familia.

Hemos leído en otras entrevistas tus influencias o el porque de la iconografía predominante en tu obra pero ¿la música ha tenido alguna influencia en tu obra?

-Toda. Cada obra tiene su propia banda sonora. Soy muy maniática durante el proceso creativo: si empiezo un cuadro con una canción de fondo, no la cambio hasta que no lo termino: creo que la obra perderá su magia si lo hago. Sé que no tiene ningún sentido, pero para mí no es que sea importante: ¡es de sagrado cumplimiento!


-¿Recuerdas algún artista o disco que influyera en alguna obra concreta?

-¡Los recuerdo todos! Y si les preguntas a mi novio, a mi perro, a mi gato o a mis vecinos también lo harán: Como te decía, pongo el mismo tema en bucle para cada cuadro: suena miles de veces hasta que lo termino. Hay cuadros que suenan a La Niña de los Peines, otros a Patrick Watson o Devendra, algunos a Bon Iver, muchos a Manuel Vallejo. Por poner un ejemplo concreto muy loco, tengo un cuadro que se titula «Ovniculada Concepción» en el que aparece la Virgen María alumbrada por un platillo volante, que lo pinté entero con «El Jinete» de Miguel Aceves Mejía. ¡Si consigues encontrar una relación cuerda entre una cosa y la otra te lo regalo!!

Hace poco que se publicó «Semaforismos y garabatonías«, donde colaboras con Zahara, ¿Como surgieron estas colaboraciones con ella?

-Desayunando entre risas y croassants. Zahara y yo inventamos miles de proyectos conjuntos cada minuto que, afortunadamente para nosotros y para vosotros, casi nunca se hacen realidad. Éste es uno de los que sí. Antes ya hicimos una serie de dibujos llamados «ilusTRAICIONES» en el que yo interpretaba con mis dibujos algunas letras de sus canciones. «Semaforismos y garabatonías» tiene la magia de que cada ejemplar es único, numerado e irrepetible, ya que aparte de las frases de Zahara, tienen un dibujo original mío pintado directamente sobre una de sus páginas.

Fuera de lo que es el trabajo o la amistad ¿que grupos escuchas?, no vale decir Zahara. Ya fuera de los grupos más conocidos ¿tendrías alguna descubrimiento musical que compartir con nuestros lectores?

-Yo escucho mucho flamenco viejo, del primer tercio del siglo XX. Manuel Vallejo, Niño Gloria, La Niña de los Peines, Canalejas de Puerto Real… Me emociona como ninguna otra música. También escucho copla, aunque suene extravagante decirlo. No hay nadie más indie que la Pantoja de los años noventa!. Además para pintar escucho también a Phillip Glass y bandas sonoras de películas que me gusten. Como descubrimiento, Manos de Topo: de lo más especial que se hace en España. Y una recomendación de una canción:  «Sueño de amor de Jamón y Trompi», que es una de las canciones de amor más dramáticamente emocionantes escritas nunca (¡suena en Hora de Aventuras!),

-¿Que tienes en mente ahora? ¿Algún nuevo proyecto que se pueda contar?

-Pues en la mente tengo ahora mismo la canción de la que te hablaba arriba: «Sueño de amooooor, de verdad te has idoooo, soy un cerdo que vive en soledaaaaaad…..» (risa) Es que se pega mucho!. (risa) . No, en serio, en mente tengo ahora el proyecto del que te hablaba, que ocupa buena parte de los días. ¡Lástima que no pueda adelantarte nada!

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