Escuchando Elefantes y su Happy Lonely People recalan en Vigo

A veces caminas por la calle, ensimismado, pensando en cualquier cotidianidad que hemos elevado al grado de problema y de pronto algo empieza a sonar, al principio muy probablemente no te percatarás que esa melodía está ahí. Sigues caminando pensando por enésima vez en la respuesta al enigma pero ahora ya eres consciente que esa melodía no forma parte de tus pensamiento y que es real, en ese momento doblas la esquina y se produce una pausa en tus pensamientos. Sigues ensimismado pero ahora por un detalle completamente diferente, allí, al otro lado de la esquina una pareja canta una vieja canción de Dylan que hace tiempo, mucho tiempo, que no escuchas. Sí, la realidad desaparece por un momento y te sumerges en una atmósfera diferente. Así descubrí a Escuchando Elefantes, al doblar una esquina, un día cualquiera. Pero por increíble que parezca, a veces, las calles se quedan pequeñas y de vez en cuando hay que entrar a teatros para crear ambientes mágicos.

El pasado sábado Escuchando Elefantes llegaban al Auditorio del Centro Cultural de AFundación para presentar su segundo disco (de nuevo totalmente autoproducido) «Happy Lonely People» y lo hacían con el aforo completo y un público con muchas ganas de escucharlos sin prisas. Pero antes de Escuchando Elefantes fue el momento de Paddy Casey

Paddy Casey es un irlandés, el irlandés más alto según el mismo, y posiblemente desconocido en España. Descubierto por Sony en un bar de su Dublin natal Casey goza de gran popularidad en su isla, actualmente se ha desvinculado de la multinacional y edita sus trabajos de manera independiente o en colaboración con la compañía Principle Management, gestionada por U2 con la intención de promover la música realizada en Irlanda.

Paddy Casey dispuso de cinco canciones (entre la que tocó un impresionante cover de Sinner Man, canción que popularizó Nina Simone) y cuatro temas propios que dejaron claro el estilo Casey: rock acústico de raíz folk. Cinco temas que sirvieron para dejar claro que Casey tiene muchas tablas y es que se presentó ante un auditorio y comenzó a chapurrear castellano dejando claro que los ventas de su disco serían destinadas a la compra de pinchos de tortilla y empanada. Así durante 40 minutos Casey creó el ambiente propicio para ver a Escuchando Elefantes sobre las tablas de un teatro.

Y fue entonces cuando el dúo formado por Silvia Rábade y Carlos Tapes tomaron el escenario olivico pero no lo hicieron solos ya que en la noche del sábado el dúo coruñes se acompañaba con trompeta, violín, batería y bajo, lo que llamaría Julio Ruíz de Radio 3: un dos más cuatro… cuatro que llegaron a ser seis o doce dependiendo del momento y es que un concierto de Escuchando Elefantes da para mucho.

Por ejemplo Escuchando Elefantes son capaces de tocar con banda temas de su primer disco «Show & Tell» y acto seguido dejar los micros a un lado y arrancarse con Hallelujah de Leonard Cohen como dúo y terminarla rodeados por un coro. En un concierto de Escuchando Elefantes hay lugar a todo: desde tocar su tema insignia como es The Rain hasta tocar las peticiones del público como hacen cuando tocan en la calle (el sábado, en Auditorio cayendo versiones de Queen o ColdPlay entre otras).
Un concierto de casi dos horas en el que el público es invitado a subir al escenario, en el que Paddy Casey aparece para hacer coros, un concierto que termina a golpe de villancico en el hall de entrada del propio Auditorio. Y es que Escuchando Elefantes son capaces de crear ambientes mágicos, sensaciones únicas que por un momento logran que te olvides de esos pensamientos que hemos convertido en problemas y lo consiguen de igual manera en la calle que en un abarrotado teatro.

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