Una tarde en Reikiavik


Hace seis meses, Reikiavik daba su concierto de fin de gira de
Daño Universal, en la Sale el Sol, y
anoche, 27 de noviembre, volvían a subirse a este escenario para presentar Las Pequeñas Victorias, su nuevo
trabajo.

Cuando llego a la sala Sol está vacía, a excepción del grupo, que está
probando sonido y dos o tres personas más. Suena Toda Nuestra Luz, que a fuerza de escuchar el EP para la entrevista
me he aprendido de memoria. El sonido del micro de Javi no convence, pero al
final deciden dejarlo así, aunque no se entienda bien la voz, ya que les gusta
el rollo ‘planetas’. El técnico de luces me llama y me dice que me va a poner
las luces del concierto para que pueda hacer fotos tranquilamente mientras
prueban sonido ahora que no hay público. Gracias. 
A las diez menos cuarto bajamos para hacer la entrevista (el
concierto empieza, supuestamente, a las diez, pero ya sabemos cómo van estas
cosas). Los camerinos de la sala Sol son una suerte de celdas (muy grunge, eso sí), con poca luz y
las paredes llenas de pegatinas y firmas de todos los grupos que han pasado por
ahí. Yo mismo dejo una pequeña dedicatoria en el techo. 
A la entrevista sólo se quedan Ernesto, Raúl y Javi, los
demás (Ismael y Miguel) prefieren descansar en el camerino de al lado, pero
están al loro de todo. Nos sentamos, y todos cogemos una cerveza, porque ¿para
qué se mete uno en el corazón del mundo de la música si no es para conseguir
cerveza gratis?
Reikiavik presenta esta noche Las Pequeñas Victorias, su nuevo EP, después de un año desde que lanzaran
Daño Universal, pero aseguran no
estar más nerviosos de lo normal, aunque bromean sobre si el concierto será
apoteósico o apocalíptico. Aseguran que el nuevo EP está influido más por las
vivencias personales que por la situación política, y que la coincidencia de Rey Muerto con la abdicación del rey ha
sido pura casualidad.
Hablamos del proceso creativo de Las Pequeñas Victorias, que según ellos ha sido el más
colaborativo, y que se diferencia de su anterior trabajo en todo: composición,
grabación, producción. El punto de vista externo aportado por Rams (The Right
Ons)
y Martí (Mucho) les ha servido mucho de guía a la hora de trabajar, a
darse cuenta de cosas que desde dentro no se ven.
El hecho de decidirse por el formato EP se debe simplemente
a que tenían temas nuevos y querían sacarlos, pero no les apetecía esperar el
tiempo que supondría elaborar un LP completo, por eso el formato EP. Aun así,
me avisan de que tocarán más temas nuevos que no están incluidos en Las Pequeñas Victorias.

En cuanto a lo que sienten sobre el escenario, Ernesto, el
batería dice que es lo que más me pone, y
que todo el esfuerzo previo de grabar, cargar y descargar furgonetas compensa
por esos 50 minutos sobre el escenario. Javi, el cantante dice que pese a no
disfrutar mucho las cosas en general, estar sobre el escenario es la mejor
sensación que hay y confiesa que si no existiera Reikiavik probablemente
estaría en la cárcel o en otra banda. En diez años se ven tocando, ya sea en
esta banda o en otra, y aseguran que su mayor miedo como persona y como banda
es llegar a perder la ilusión por la música.
El final de la entrevista va por otros derroteros: si le
dedicaran una canción a algún político sería a Pablo Iglesias, aunque aseguran
que ninguno se lo merece. Si pudieran elegir con qué grupo tocar sería Nirvana
o los Beatles y los tres coinciden en que sus mejores conciertos han sido The
Cure
y Oasis.
Tras un intercambio mutuo de anécdotas extravagantes, y acabadas las
cervezas, subimos a la sala, para ver como empieza a llenarse, hasta que
finalmente Reikiavik aparecen en escena y empiezan a tocar. El concierto es
cálido y cercano. La banda hace alusión a que muchos de los allí presentes son
‘amiguetes’, ante lo que la gente sonríe, por lo que debe ser verdad. Todo su
círculo está ahí, presentan nuevo trabajo y es un momento importante. Todo el
mundo graba, todo el mundo emite luz. El sonido y la luz son buenos, en eso la
sala Sol nunca falla. Rey
Muerto, Condenados, Radar,
una a una se suceden todas las canciones de Las Pequeñas Victorias, incluyendo temas
antiguos y algunos temas nuevos que no están presentes en el EP. Cuando llega Daño Universal dan el concierto por terminado pero, guiño, guiño, la gente pide más. Concretamente, la gente pide Salto Mortal, incluida en el que fuera su primer EP, Instantes. Y como buenos anfitriones, le dan ese gusto al público y la tocan, antecedida por Toda Nuestra Luz, la más pegadiza (a mi juicio) del nuevo EP. 
Y al acabar el concierto, el grupo vuelve al camerino. Están sudados, pero contentos y muy satisfechos. El camerino se llena de amigos, que entre abrazos, besos y cervezas les felicitan por el buen concierto que han dado. Se respira satisfacción.

Y tras este momento, cualquier atisbo de tensión se perderá
como lágrimas en la lluvia.

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