Beth Loring y Reikiavik vibran en la Sala Costello

El nombre de una novela de Schwartz y la capital de Islandia aparentemente no tienen mucha relación. Anoche en la Sala Costello sí que hubo un vínculo entre las dos. En el ciclo de conciertos organizado por Rams y Martí Producciones Asociadas, había dos grupos convocados: Beth Loring y Reikiavik.
Entre panderetas, maracas y xilófonos, llegados de tierras jienenes, Beth Loring dieron lo mejor de sí mismos en 6 canciones. Juanlu, el vocalista, comenta que sus influencias están basadas en la música alternativa de los 90 y en el indie que fue apareciendo en esos años (Death Cab for Cutie, Deerhunter…) 
En su nuevo disco, Perfecta Inconsciencia, se han pasado al castellano como una forma de afrontar una nueva etapa para la banda. Su actuación estuvo marcada por estribillos pegadizos, bases rítmicas similares y armonía de guitarras. Con la enérgica ‘Aunque nos siga el sol’, el grupo despidió al público.
Reikiavik es un grupo de 5 amigos que escogió como nombre la capital de Islandia por su sonoridad, y nada más lejos de la realidad. Su puesta en escena está formada por un conjunto de sonidos de sintetizadores, muchas guitarras, batería y teclado. Presentaron su nuevo EP, Las Pequeñas Victorias, que cuenta con 5 canciones inconformistas y alejadas de la monotonía.
Podríamos definir su estilo como un rock psicodélico con toques de guitarrazos constantes y con una base firme de batería. No obstante, no se puede «encasillar» a un grupo dentro de un estilo concreto porque el mundo de la música es muy complejo y cada artista lo fabrica a su manera. Reikiavik tiene personalidad. Su trabajo y directo habla por sí solo.
Singular el estilo a la hora de cantar de Javi, el vocalista. Sus contoneos, gestos y manos en la espalda, recuerdan a Noel Gallaguer. Versionaron ‘Sympathy for the devil’ de los Rolling Stones y nos hablaron de ‘Promesas que no valen nada’ entre sintetizadores, evocando a Iván Ferreiro. Ramiro Nieto (The Right Ons) estaba disfrutando del concierto y en una de las últimas canciones se subió al escenario para acompañarles con la pandereta.
El ‘Salto mortal’ lo dieron para poner el broche a su enérgica y potente actuación.
«Las pequeñas victorias solo son importantes dependiendo de la importancia que le conceda cada uno.»


*Crónica y fotografías realizadas por Patricia Ripple

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