Inicio del verano con el fin de Carta Blanca de Quique González

Fotografía realizada por Alicia Martínez

Con la nostalgia de tocar en bares y para públicos pequeños, Quique González decidió emprender una gira en acústico para retomar esas sensaciones, la de la cercanía con el público. Por ello, Carta Blanca’ ha pasado por diversas ciudades de España y, a punto de finalizar la gira, os contamos cómo fue su paso por Ciudad Real.

Tres guitarras, un piano, varias armónicas, una silla y un micrófono, esto era lo que estaba preparado en el pequeño y acogedor escenario de la Terraza Guridi Rumor del Agua. A Quique no le hacía falta nada más para poner su magia en estos primeros días de verano.

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Fotografía realizada por Alicia Martínez

En los días previos, el artista había dado ‘carta blanca’ entre sus seguidores para elegir el repertorio de canciones a tocar en el concierto. Al principio todos estábamos algo tímidos, expectantes ante la entrada de Quique al escenario y sus primeras canciones. «Clase Media», «La Luna Debajo del Brazo» y «Músico de Guardia» abrían la noche y a partir de ahí el público se fue animando en la solicitud de temas.

Quique se sentía cómodo, al principio algo tímido como todos, pero los comentarios del público le iban sacando sonrisas cómplices. Se movió hacía el piano para dar pie a «Pequeño Rock And Roll» y «Rompeolas», grandes éxitos que estaban siendo pedidos desde el principio, pero no iban a ser los únicos.

Unos se iban quedando satisfechos porque el cantante interpretara el tema que le habían gritado a viva voz, otros seguían intentándolo entre canción y canción, pero siendo realistas, los 9 álbumes que lleva el artista a sus espaldas dan para muchas canciones. Sin embargo, hubo un afortunado entre el público, ya que no sólo le interpretó su canción favorita, si no que iba acompañada de una dedicatoria especial: «Cuando éramos Reyes» fue dedicada especialmente a Iker, un niño de 6 años que era su primer concierto.

Con todo lo que odio los bises (ya lo he declarado públicamente en otras crónicas), en este concierto hubo tres. El primero vino con la delicada pieza de «Aunque tú no lo sepas», canción compuesta por Enrique Urquijo a raíz de un poema de Luis García Montero. El segundo con la canción «Pájaros Mojados», antiguo tema del año 2002. A decir verdad, fue un concierto que recogió muchos temazos de discos del pasado, un concierto recopilatorio de los grandes éxitos del artista.

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Fotografía realizada por Alicia Martínez

Finalmente, el tercer bis vino con «Las chicas son magníficas», junto a una dedicatoria muy personal  a su padre, persona que le acompañaba a todos los conciertos a los que su hijo iba y falleció hace unos meses.

Y a la tercera despedida no vino la definitiva, ya que la gente aclamaba al madrileño para que regresará al escenario a tocar el último tema. Y deseo concedido. «Vidas Cruzadas» fue interpretada sin ampli y sin micrófono, a pleno pulmón y con el acompañamiento del público.

Tras dos horas y pico de concierto y 25 canciones se daba por finalizado esta noche espléndida que disfrutamos tanto artista como público. Varios minutos estuvimos aplaudiendo y despidiendo al artista que se mostró agradecido esperándose con nosotros sobre el escenario.

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