Los Punsetes y su correcto fin de gira

La primera vez que escuché a Los Punsetes reconozco que no me gustaron. Sin embargo, tras escuchar varias veces sus canciones indie-pop de sencilla estructura con letras de contenido absurdo, irónico, y reivindicativo hacen que uno se vea tarareándolas y acaben finalmente enganchando. Es ésta precisamente su gran arma para generar la gran cantidad de fans que les siguen (más de 17.500 likes en su página de Facebook en el momento de escribir la presente crónica) y hacer que se abarroten salas como la famosa Joy Eslava en la capital madrileña el pasado viernes 29 de enero, en su concierto de fin de gira.

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Lo primero que me llamó la atención a pesar de saber cómo es un concierto de la banda, es la impasibilidad que muestra Ariadna, cantante del grupo, a lo largo de todo el concierto. Ni una sonrisa, ni un pestañeo, nada. Esto, junto con los vestidos con los que sale a interpretar sus canciones conforman su sello de identidad. Cabe destacar que en su voz de melodía sencilla, de composición casi infantil, no se aprecia ningún efecto, ya sea un leve reverb, delay, compresión, nada. Sencilla y directa, tal y como en sus discos.

Los compañeros de banda, sin embargo, sí que se mueven, lo que contrasta con la3 pasividad de Ariadna. Los dos guitarristas de la formación, con sendos amplificadores Fender Hot Rod Deluxe, se dedican a tareas diferentes. Por un lado, el guitarrista rítmico, armado con una Eastwood Airline roja como la que llevaba Jack White en los White Stripes, sosteniendo las canciones con acordes. Por otro, el guitarrista riffero con una Telecaster, se encarga de los arreglos con una ingente cantidad de reverb larga, propia de una catedral gigante. Bajista y batería se encargan de sostener las canciones con sencillas articulaciones en sus respectivos instrumentos, sin florituras de ningún tipo: al fin y al cabo es pop, ¿no?

El público explota en ovaciones tras cada canción, sucediéndose una tras otra sin ningún tipo de interacción de la banda con el público. A pesar de tener una muy buena interpretación da la impresión de estar escuchando los discos de Los Punsetes a un volumen más elevado.

5Los asistentes, sin embargo, parecen estar disfrutando como nunca. Un concierto que comenzó tranquilo, se viene arriba cuando interpretan ‘Dos Policías’, canción que marca un punto de inflexión en el concierto, cuando el público, cuya edad media estimo en 30 años, pasa de asentir con la cabeza al ritmo de la música a cantar y bailar de manera muy animada.

Hacia poco más de la mitad del concierto salen al backstage, y mientras los asistentes esperamos a que vuelvan a salir, hacen un pequeño homenaje a Bowie, proyectando una imagen suya en la pantalla que durante todo el resto del concierto muestra vídeos de estética ochentera y noventera en su mayoría, nada conexa entre sí.

Tras un cambio de vestimenta de Ariadna, la banda vuelve a salir al escenario y continúan el espectáculo, haciendo que la gente se venga arriba cuando interpretan ‘Opinión de mierda‘, ‘Tus Amigos‘ y ‘Me gusta que me pegues‘.

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Un “Muchas gracias, buenas noches” tras el penúltimo tema y un “Muchas gracias, sois muy majos” al finalizar el espectáculo. Esto es lo único que salió del grupo en toda su interpretación. Personalmente eché en falta algo más en un final de gira. Un baile, gesto o algún acto sorpresivo de Ariadna hubiera bastado para volver locos a los asistentes y dejarnos pasmados, aunque no cabe ninguna duda de que el grupo de acérrimos seguidores de la banda, con un gusto hacia lo raro, disfrutó enormemente del concierto.

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One comment

  • Avatar Carlos, Argentina

    y por que tiene que ser raro que no baile????? no estaría entendiendo este tipo de periodismo. alta banda. revolucionaria.

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