Luis Alberto Segura, líder de L.A.: «Tengo que aparentar ser más cuerdo de lo que soy»

Hace unos días os presentamos la crónica del arranque del Ocean Tour de L.A. en Escenario Santander, unas horas antes del concierto nos reunimos con el líder de la banda, Luis Alberto Segura y charlamos sobre su último trabajo discográfico, planes de futuro a corto y medio plazo e inquietudes varias. Os dejamos con la entrevista a continuación:

(Pregunta).- Lo primero de todo muchas gracias por tu tiempo, sabemos que vais algo apurados y no ha sido fácil conseguir un hueco para charlar contigo así que vamos allá. Sabemos que eres un apasionado de Estados Unidos, ¿Cómo surgió ese flechazo?

(Respuesta).- No sé si es pasión o simplemente es que estoy muy cómodo allí. De pequeñito era super fan de todos los equipos de la NBA y me estudiaba las ciudades de las provenía cada uno de ellos. En los 90 empecé a escuchar música que provenía de toda la parte de Seattle, quería ir y verlo todo en primera persona, ir un partido o a un concierto. Cuando por fin pude viajar a Seattle vi que era un sitio maravilloso, hay tantas cosas que ver, es tan grande y varía tanto de un sitio a otro que es más fascinación que otra cosa. Todo empezó un poco a raíz de esa parte de mi vida.

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(P).- Tu último disco «From The City To The Ocean Side» nos evoca los típicos paisajes de peli americana, nos transmite la calma de pasear junto al mar al atardecer o de viajar en un descapotable por el desierto. ¿Fuiste con alguna idea preconcebida sobre cómo querías grabar el disco o surgió todo allí?

(R).- La idea del disco surgió por accidente pero promovido por el hecho de estar de viaje. Estábamos de gira por México e hicimos un parón en Los Ángeles para descansar unos 4 o 5 días. Fuimos a la casa de Matt Wignal -que es el productor del disco- a ensayar al local que tiene en el garaje en su casa y ahí fue donde surgió de repente. Yo venía con la inercia de la gira, quieras o no, estar de gira por países nuevos hace que la inspiración se agudice. Entonces es cuando coges una guitarra, en un ambiente en el que estás cómodo, con tu banda y con instrumentos musicales de por medio todo se canaliza en forma de canciones. ‘In Gold’ salió la primera, esa dio pie a otra y el resto del disco fue creado en diferentes visitas en pequeños intervalos de vacaciones entre giras.

(P).- Seguro que el disco ha estado plagado de anécdotas, ¿Nos cuentas alguna?

(R).- Cada canción tiene su propia historia pero quizás me quede con momentos como ‘Higher Place’, que fue la que más nos costó sacar la letra. Al final surgió un día como a las 3 ó 4 de la madrugada, estábamos todos reunidos alrededor de una hoguera con vino y como había ido yo, habían querido hacer una cena más mediterránea y me habían comprado hasta queso ¡Era el ambiente perfecto! Entonces alguien sacó un chocolate de esos que se hacen de marihuana y nos lo empezamos a pasar de uno a otro y la letra surgió así, entre risas y demás, fue muy divertido.

 (P).- ¿Quién ha sido el encargado de diseñar la portada del disco?

0888751069329(R).- Matt Wignal. De hecho apenas hay diseño en la portada, es la foto y luego están los escritos pero salió un poco entre los dos. Cogimos una mañana y dijimos «Tío, hay que hacer fotos para el disco y para la promoción. Cojamos 4 chaquetas y poco más y vamos a dar una vuelta por aquí«. Lo bueno que tiene Los Ángeles es que todo es un decorado de película y cualquier esquina, cualquier farola, cualquier almacén abandonado puede ser un sitio perfecto para hacer una foto. La foto de la portada está hecha sobre la fachada de un restaurante al que solíamos ir a comer mucho cuando estábamos allí, es una pared azul no muy grande y me planté allí. Íbamos con el coche, paró, me bajé y desde el coche casi casi me hizo la foto y así fue la portada del disco, totalmente improvisado.

(P).- Llevas ya unos cuantos discos a tus espaldas, ¿Qué queda de aquel Luis Alberto que empezó tocando la batería y un día decidió dar ese pequeño gran paso de ponerse ante un micro con una guitarra?

(R).- ¡Queda todo porque en el fondo soy yo! A veces tienes que ponerte un traje para recibir según qué situaciones: un concierto, una entrevista… pero en el fondo es el mismo chaval. Me muero por volver a tocar la batería, estoy deseando tener un poco de tiempo que me pueda permitir ensayar con una banda y salir de gira tocando la batería con la misma ilusión porque realmente lo necesito. Me sigo comprando discos, sigo yendo a conciertos, sigo viendo todo con el mismo entusiasmo. Lo único es que me enfrento a situaciones más importantes donde el riesgo es más grande, ya no es simplemente un hobbie sino que ahora es mi hobbie, mi vida y mi trabajo. Tengo dos hijas, ya no puedo ir zarandeándome por ahí perdiendo los papeles sino que tengo que aparentar ser más cuerdo de lo que soy, pero ¡Sigo estando igual de desquiciado!

(P).- (Risas) ¿Por qué elegiste cantar en inglés? ¿Por su sonoridad? ¿Es porque te resulta más fácil expresarte?

(R).- Al principio fue por puro fanatismo. He sido ultra fan de los Beatles. Desde pequeño siempre he escuchado los 7» de mi padre, me sabía todas las canciones con 6 años. Casi casi lo primero que hice fue escuchar a los Beatles y yo quería cantar como ellos, ser Paul Mccartney, o John, o George, mmmm Ringo no tanto… (risas) pero fue por eso, porque quería cantar como mis ídolos. Y ya me quedé ahí, la música que hago es rock ‘n roll y viene de ahí; viene de Estados Unidos o viene de Inglaterra. Toda la música que escucho es en inglés y no concibo mi música cantada en castellano a día de hoy. Sí que hay días que me levanto y digo «¡Anda, voy a probar esto!» y tengo canciones en castellano, no me gustan mucho pero ahí están, no descarto hacerlo. No reniego de ello simplemente la música que quiero hacer está más orientada al inglés.

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(P).- ¿Se ha visto alterado tu proceso creativo con el paso del tiempo? ¿Quizás ahora piensas más en lo que la gente quiere escuchar en vez de pensar en lo que quieres para ti?

(R).- La verdad es que no, y a los hechos me remito. Llegó un momento en mi carrera en el que lanzamos el disco «Heavenly Hell» y firmamos por una multinacional, podría haberlo hecho en castellano -o cualquiera de los discos que vinieron después- y seguramente estaría ganando mucha más pasta, haciendo giras mucho más grandes y tocando ante mucha más gente por el simple hecho de cantar en castellano y ofrecer un tipo de rock-pop que no es tan usual en este país. Yo sigo haciendo lo que me gusta y cómo me gusta, me meto en el estudio y no sé lo que va a pasar y lo que me sale es lo que plasmo. Cierro 14 o 15 canciones, las mezclo, las edito, las masterizo y saco el disco. La inercia de los conciertos te lleva a pensar en qué temas van a funcionar en directo o no pero aún así sigo haciendo temas que luego pienso «Seguro que esto no le va a molar a nadie» pero me da igual, ahí está y lo sigo haciendo.

(P).- Eres un gran amante de los vinilos como nos acabas de comentar. ¿Cuáles son los últimos que has añadido a tu colección? ¿Y aquellos que guardas con especial cariño?

(R).- Ahora mismo te diría que lo último que me pillé fue en Los Ángeles y fueron los 3 últimos discos de Damien Jurado y tengo que decir que cambia, cambia radicalmente el sonido en un vinilo. No tengo un tocadiscos de última tecnología, tengo uno portátil de principios de los 60 que suena horrible pero me gusta poner los vinilos ahí, que la aguja haga ruido; de hecho uno de los altavoces falla muchas veces y huele mucho a humedad pero me es mucho más entrañable. Uso mucho spotify, tengo muchísimos CDs, escucho mucho streaming de páginas web y demás, pero el momento de pinchar el vinilo es incomparable. Sí, son más caros y es más incómodo llevarlos de viaje ¡Pero los sigo comprando igual!

(P).- Arranca hoy tu Ocean Tour aquí en Santander. ¿Has estado trabajando en algún cambio de setlist, de puesta en escena que lo diferencie del año pasado?

(R).- Sí porque nuestro Ocean Tour iba a empezar en festivales y al final empezamos en salas. Tenemos muchas ganas de probar cosas, ver cómo quedan, tocar temas viejos o temas mezclados de forma diferente. Todo el concepto del Ocean Tour va a tener mucho más sentido en festivales, llevamos un telón enorme nuevo y toda la escenografía está más pensada tirando a los festivales de verano. A nivel de canciones nuestro campo de prueba van a ser las salas, vamos a probar canciones que hace años que no tocamos.

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(P).- Acabáis de recorreros Europa como teloneros de Kodaline, ¿Qué tal la acogida del público?

(R).- Ha sido increíble porque íbamos un poco a la aventura y más abriendo para una banda como Kodaline con la que sí que tenemos cierta similitud por ser bandas melódicas y basar nuestra composición en la melodía y en la voz pero sabíamos que su público era otro target con una media de edad de 17-18 años. Lo impactante es que funcionó desde el segundo uno, hemos flipado de la acogida noche tras noche y después del concierto no parábamos de firmar autógrafos y de hacernos fotos con la gente, que es gente muy entusiasta. Sobre todo en sitios como Polonia u Oslo era como «¡Joder, somos los putos Beatles!» Todo esto ha hecho que estemos ya planeando una gira de festivales por Europa ¡Como parte integrante de toda esta película he de decir que sí que fue un éxito!

(P).- Ya para terminar, ¿Tienes algún proyecto entre manos además de seguir dando conciertos como L.A.?

(R).- La verdad es que sí que hay cosas pero son cosas que ahora mismo no puedo desvelar (risas). El cuerpo ya me pide hacer otras cosas también y compaginar un poco todo ya sea grabando a alguien, tocando la batería con otra gente o haciendo algo que no tenga nada que ver con la música. Ya llevo unos cuantos años que no paro del ciclo de grabación-disco-gira y soy un culo inquieto, necesito ir haciendo cosas todos los días y busco ese momento para hacerlo. Este año va a ser difícil porque no tengo hueco pero la idea es que este año haya muchas más cosas.

(P).- ¡Muchas gracias por tu tiempo y suerte para el bolo de esta noche!

(R).- ¡Fantástico, muchas gracias!

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