Crónica festivalera: PolifoniK Sound

El viernes 24 a las 11h salía el bus desde Sants en dirección Barbastro. Paula y yo nos llevamos unos maravillosos apuntes de Legal English para aprovechar las 3h20 de trayecto (y para no sentirnos tan culpables por marcharnos de festi sin haber terminado el periodo de exámenes) a los cuales no hicimos ni caso, pues estuvimos comentando la jugada y lo maravilloso que prometía ser el fin de semana.

Mientras esperábamos la llegada de Tania decidimos ir al hotel a hacer el check in. Estaba a mi nombre, así que tuve que enseñar mi DNI. Tras un par de minutos revolviendo la bandolera me di cuenta de que no estaba. Me fui de festi sin DNI. Soy un desastre y el por qué la selección natural no se ha encargado de mí todavía no lo sé. Paula dio su DNI, y nos quedaron fuerzas para hacer el burrito durante un rato hasta que conseguí hablar con Alicia, de la organización del festival, y no me pusieron ninguna pega para la acreditación (¡Gracias, Alicia!). El pánico cesó y burriteamos más tranquilamente (la importancia de la siesta festivalera no está suficientemente valorada).

Antes de las 18h estábamos las tres ya en la calle. Para evitar derretirnos con la solana que pegaba, nos tomamos un granizado de limón… con cerveza, porque había que hidratarnos (excusa barata núm. 1). Lo terminamos paseando hasta el recinto ferial y llegamos tan pronto que no tuvimos ni que hacer cola para sacar la acreditación y los abonos. A la hora en que abrieron puertas la cola ya era decente, y es que aunque la asistencia al festival desde primera hora fue ambos días discreta, a partir de las 21h y hasta el cierre fue muy numerosa.

Los encargados de inaugurar esta edición del PolifoniK fueron Domador, que tocaban en casa. Empezaron la actuación a las 19:30h, mala hora para un viernes aquí y en Canarias, así que éramos bien pocos (y los pocos que éramos estábamos lejos del escenario, donde una sombra pudiera cubrir nuestras cabezas). Aun así, ofrecieron un concierto de lo más rockero y sin perder el sentido del humor: hasta dieron las gracias «a los que aplaudís por dentro«.

En el escenario principal, este sí cubierto, siguieron Pull My Strings, una banda de jóvenes leridanos. Seguimos siendo pocos, ¡pero madre mía cómo nos hicieron bailar y cantar! La banda está escalando posiciones dentro del mundillo indie, y después de ver este directo, puedo asegurar que lo tienen más que merecido.

Unas gotas de lluvia después, volvimos al escenario exterior (previo paso a por una Ambar Radler que daban a todos los asistentes de los primeros conciertos) para ver a los vascos Rural Zombies, que además de interpretar los temas de su álbum debut ‘Bat‘, hicieron una deliciosa versión de ‘In For The Kill’ de La Roux. El público estaba más animado y los bailes fueron asegurados.

rural_polifonik

Con el espíritu bailongo activado y los ritmos electrónicos metidos en la sangre nos dirigimos otra vez al escenario principal, donde actuaban Mucho. Como dicen ellos, «somos mucho y no porque lo digamos nosotros«. Efectivamente Mucho fueron mucho Mucho y menudo conciertazo. Tocaron temas de sus tres discos y dedicaron ‘Perro Negro S.L.‘ al ministro Fernández Díaz (a raíz del reciente escándalo). Durante todo el festival el volumen del sonido estuvo muy alto y esto perjudicó algunas actuaciones, como la de Mucho, en que todos los instrumentos se mezclaban y no se entendía la letra que cantaba Martí Perarnau.

Mucho_polifonik

A partir de las 22:30h el recinto se empezó a llenar de gente. La actuación de Belize en el escenario exterior quedó en un segundo plano conforme se acercaba la hora del plato fuerte de la noche. Aun así, mucha gente se quedó con ellos a disfrutar de sus ritmos bien frescos y veraniegos.

(Inciso: entre la actuación de Belize y la de Izal, esta que os escribe tenía programada una entrevista con Delorentos, pero después de 50 minutos de espera (y los que quedaban), decidimos desistir).

Llegó la hora de Izal y la pista se llenó por completo. Durante 1h30 disfrutamos de temazo tras temazo hasta el cierre final con ‘El Baile’, confeti incluido (a Ana Mato le gusta esto). En cuanto desaparecieron del escenario volvió la música ambiental y sonó la primera ‘Copacabana’ de todas, la original, la de Barry Manilow. El último detalle para que el traslado hacia la playa más famosa de Rio (y su estado de ánimo veraniego) fuera total y absoluta.

izal_polifonik

Todo el público concentrado ante el escenario principal siguió allí para ver a los irlandeses Delorentos, el único grupo internacional del cartel, que ofrecieron un show de lo más animado. De la misma forma los guipuzcoanos Grises hicieron temblar la pista con su indie pop electrónico, en especial con ‘Animal’. El broche final fue a cargo de Eme DJ, quien puso banda sonora a los más valientes: los que se quedaron hasta el cierre. Los tres burritos de canela hipstéricos se fueron al hotel antes del cierre porque no podían más. Qué duro esto de salir de fiesta, oigan.

El sábado 25 por la mañana nos encontramos a Víctor Cabezuelo en el ascensor del hotel. Nos dedicamos un buenos días y yo reprimí la groupie que llevo dentro de mí y no le dije lo maravillosas que me parecen las bandas en las que toca porque estaba muerta de sueño y él también y decidí transmitirle mi pensamiento de forma telepática (Víctor, ¿lo recibiste?).

Después de dar una vuelta por el bonito casco antiguo de Barbastro y de proveernos de víveres, nos acercamos a la Polifonik DJ Party. Otra vez la hora, la temperatura, el solazo y la poca sombra jugaron una mala pasada, pues los que nos encontrábamos en la Plaza del Museo estábamos repartidos y apretaditos, lejos del escenario. Las ganadoras fueron ME & Dj’s, que se llevaron 60€, entrada VIP para el sábado noche y un lote de merchandising, además de la satisfacción de haber hecho bailar al público mientras hacía el vermú o comía una deliciosa paella (sí, había barra ¡¡y un stand de paella!!).

A las 18:20h empezaba Pianet puntual en el escenario exterior del recinto. Con su estilo pop y landscape music nos encandiló a los pocos locos que decidimos ir a derretirnos a esas horas de la tarde. Era su primer concierto y el tinerfeño se rodeó de los mejores músicos, el batería de Hola a Todo el Mundo incluido. Su debut festivalero convenció y encantó. ¡Ojalá podamos verlo por toda España bien pronto!

Pianet_polifonik

Los siguientes fueron los aragoneses My Expansive Awareness, que dieron mucha caña con su rock psicodélico. Presentaron temas de todos sus trabajos editados hasta el día de hoy y, como Pianet, consiguieron no derretirse bajo ese sol gigante.

El escenario principal abrió sus puertas a las 20:15h con Mechanismo, que presentaban «The Forlom Hope«, su último álbum, producido gracias a micromecenazgo. Después de tocar algunos de sus temas, con sus preciosas melodías, dieron las gracias al público que estábamos allí por la mala hora en que tocaban y por los aplausos que les dedicábamos. También aprovecharon para alabar a Pianet, quien estaba presente en la pista y no daba crédito de la dedicatoria hecha por el cantante de Mechanismo.

El sol cayó y pudimos ver a Los Bengala sin estar padeciendo por la evaporación de nuestras ideas. La banda está integrada por guitarra y batería. Dos personas. Hacen el ruido de 100. ¡Qué locura! ¡Y qué maravilla! De lo mejorcito del garage y punk del momento en nuestro país.

En cuanto terminaron volvimos hacia el escenario principal para disfrutar de Egon Soda. Es feo tener un favorito pero es que a mí esta banda me tiene el corazón robado, y además tienen un directo precioso. Interpretaron temas sobretodo de su último álbum, «Dadnos Precipicios» (Naïve, 2015). La expectación era mucha, y el resultado no defraudó. Además, a la hora de interpretar ‘Reunión de Pastores, Ovejas Muertas’, subieron al escenario Álvaro y Sergio de Miss Caffeina, así como Gonçal Planas de Mi Capitán para hacer los coros. Un regalo para el público.

El último concierto en el escenario exterior corrió a cargo de (los putos) Sexy Zebras. Hubo algún que otro problema técnico («esto nos pasa por ser unos hijos de p*** e irnos a beber en lugar de venir a hacer la prueba de sonido«), pero en seguida se arreglaron y consiguieron conectar con el público de una forma brutal. Cantamos, gritamos y saltamos como nunca, pero no más que ellos porque parece que tienen el Baile de San Vito ¡y no paran! Supongo que el hecho de salir sin camiseta y en pantalón de pijama te da permiso para hacer el movimiento que quieras, así como animar a tu público a tu manera («¡Vamos, putos!«). Sí, fuimos unos putos y bailamos a tope.

Sexy_Polifonik

Y después de darlo todo, nos fuimos a L.A. y las pulsaciones bajaron. Después de una minigira en acústico por terrazas de hoteles con supervistas (como este en Barcelona al que asistimos), la banda liderada por Lluís Albert Segura volvió a la carga al completo, e interpretaron un setlist parecido al de la minigira (con temas de todos sus álbumes) pero con un sonido más cañero y bailable (excepto con ‘Stop the Clocks’, cuando a todos se nos paró la respiración, como cada vez que escuchamos a Lluís Albert solo con la guitarra acústica). Eso sí, los cantos de ballena de fondo y las luces azules marinas siguieron estando presentes. Otra vez, pero, el sonido tan y tan alto perjudicó (desde mi humilde punto de vista) la actuación.

Y de la calma al baile ochentero máximo con Miss Caffeina. Sonaron temas sobretodo de su último álbum, pero también pudimos escuchar ‘Modo Avión’ o ‘Hielo T’, de trabajos anteriores. Sea como fuere, convencieron, y sus 1h15 de actuación fueron una fiesta total, con dedicatoria de ‘Oh Sana’ a los arzobispos homófobos incluida.

Miss_Polifonik

El broche final fue electrónico: primero con Cycle, que volvieron a los escenarios tras varios años desaparecidos y ofrecieron un gran show con su electrorock; y luego con ElyElla Djs, encargados de cerrar el festival.

Paula no conocía a prácticamente ninguna banda, y Tania no las había visto en directo. La experiencia les ha encantado y ahora son fans de poster de todos los grupos, y es que todos los directos fueron maravillosos. A excepción del volumen en el escenario principal, el festival se desarrolló con mucha fluidez y hasta en los momentos puntuales de lluvia del viernes se solucionaron los problemas de forma muy rápida y eficiente. En esta novena edición el festival se consolida dentro del panorama español, y lo han demostrado tanto con el soldout previo al festival como con el desarrollo de éste. Venimos muy contentas ¡y queremos repetir!

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