‘Revolver’: el disco de The Beatles que me voló la cabeza

Hablar de tu grupo de música predilecto no es una tarea fácil, por eso intentaré dejar de lado todo el fenómeno fan. A mi parecer, el séptimo álbum de The Beatles, «Revolver», es ese disco que no te cansas de escuchar, que sus 50 años desde su nacimiento sabes que no son nada para seguir disfrutando de los 14 temas que componen este disco.

«Revolver» es sinónimo de indagación, psicodelia, equilibrio y cambio. En él, los Beatles experimentaron con el sonido motivados por la creatividad musical que estaban viviendo. Este camino experimental e introspectivo en la psicodelia ya vino predecido por «Rubber Soul», su anterior disco, pero es en este «Revolver» donde se toca techo en muchos aspectos. En equilibrio y cambio nos referimos a que el protagonismo de Harrison en este disco es innegable. El bipartidismo que traían Lennon-McCartney parece romperse ante la incisión musical que Harrison trae consigo. Y no solo será él, Ringo también dejará huella en este álbum.

Es así como Harrison abre, por primera vez, un disco de los Beatles con su «recaudador de impuestos», también conocido como ‘Taxman’, canción que esconde entre sus estrofas una protesta contra el sistema recaudatorio británico de la época. Harrison quiso quejarse de la cantidad abusiva que tenían que pagar las grandes fortunas (sí, la de los Beatles era una de ellas) en el impuesto sobre la renta. Del 95% total de las ganancias. Sí, sí, del 95%, donde irónicamente Harrison compuso: «There’s one for you, nineteen for me».

En el libro «John Lennon» de Philip Norman descubrí quién fue Eleanor Rigby y cómo influyó en Lennon para que más tarde escribiera una canción con su nombre. Como ya se sabe, la infancia de Lennon no fue una época fácil. Fue criado bajo la estricta educación de su tía Mimi y su tío George, ante la incapacidad de su madre Julia, y vivió en Woolton (Liverpool). Allí, Lennon paseaba por sus calles, sintiéndose atraído por el pequeño cementerio de San Pedro (o «el jardín de huesos», como solía llamarlo John). Las tumbas cubiertas de musgo predominaban en aquel sitio, hasta que un día se sitió atraído por una en concreto:

ELEANOR RIGBY

Amada esposa de Thomas Woods

Y nieta del de más arriba

Muerta el 10 de Octubre de 1939 a los 44 años

Dormida 

Así lo cuenta Norman en su libro, recordando cómo Mimi veía lo reconfortante que John se sentía ante la idea que insinuaba dicho epitafio, el hecho de que Eleanor Rigby no se había ido para siempre, sino que simplemente estaba dormida.

Tras este momento de curiosidad histórica, ‘Eleanor Rigby’ se convirtió en el primer sencillo de los dos que tendría este disco. Fue grabada en cuarteto de cuerda consiguiendo un sonido orquestal.

Con las siguientes canciones nos vamos adentrando en el camino de la psicodelia que comentamos al principio que engloba este disco. ‘I’m Only Sleeping’ ‘Love To You’ muestran los efectos que este género conlleva, el doble solo de guitarra de Harrison en la primera es una maravilla. Con la segunda volvemos a ese protagonismo de Harrison, canción compuesta por él mismo y que denota claras influencias de la música india, influencia ya que conocimos en «Rubber Soul» con la canción ‘Norwegian Wood (This Bird Has Flown)’. Harrison estaba fascinado con la cultura india, introducida en ella por David Crosby. Llegó a comprarse un sitar y aprendió a tocarlo un año más tarde.

The Beatles-recording

The Beatles grabando en los estudios Abbey Road (Londres)

Dando un salto ante la pastelosa ‘Here, There and Everywhere’ nos encontramos ante el segundo sencillo: ‘Yellow Submarine’. Tal vez es una de las canciones que más comentarios ha levantado entre los oyentes. Cantada por Ringo (su aporte vocal a este disco) y compuesta por McCartney, quien confesó que la compuso en el extraño estado de somnoliento-dormido. Nuestra opinión está más próxima a los estragos que el LSD supuso para el artista. Y esta influencia de drogas sintéticas también lo encontramos en ‘She Said She Said’. En ella se describen y se recogen los comentarios que Peter Fonda iba sintiendo en su viaje psicodélico-astral.

La cara B del disco se iniciaba con ‘Good Day Sunshine’, canción que muchos de nosotros ha compartido en redes en la mañana de cualquier domingo del año. El buenrollismo que McCartney expresa en esta composición para trasladarnos a los días de primavera-verano. Lo mismo me pasa con ‘And Your Bird Can Sing’, donde apenas los dos minutos de canción son suficientes para que la sencillez y naturalidad con la que Lennon canta llegue a mis oídos.

Con ‘For No One’, McCartney rememora ese amor que no siguió haciendo alusión a su ruptura con Jane Asher (el título originario de la canción fue ‘Why Did It Die?’) y ‘Doctor Robert’ vuelve a llevarnos a esas sustancias ilícitas que «well, well, well, you’re feeling fine».

La tercera aportación de Harrison en este disco fue con ‘I Want To Tell You’, algo que no había pasado hasta entonces y que denotaba el crecimiento musical y de composición que el guitarrista tuvo. Y ya con ‘Got To Get You Into My Life’ y ‘Tomorrow Never Knows’ se busca el colofón a este nuevo sonido musical que había surgido entre las composiciones de los Beatles. La primera como una oda al hecho de fumar marihuana y la segunda como canción pionera en el acto de la experimentación, gracias a sus efectos procesados y el serpenteo instrumental que recorre toda la pista.

El pasado 5 de agosto «Revolver» cumplía 50 años desde su publicación. Es así como se rompió con la excelente etapa pop que habían traído The Fab Four consigo hasta el momento. Con este disco viene el cambio hacia otro camino, pero sin perder la esencia beatleriana. Sinceramente, a mí me voló la cabeza cuando lo escuché por primera vez. Cómo canciones que apenas llegaban a los tres minutos de duración podrían revolver tanto por dentro. La sencillez de no necesitar más minutos para crear composiciones musicales tan completas.

Los más escépticos pensarán que hay personas que no saben superar una época o aceptar que hay nuevos grupos que se plantan frente a lo que ya estaba. Para mí no se trata de eso. Hay fenómenos que solo suceden una vez, o que pocas veces se repiten, para mí el fenómeno de los Beatles es algo que no he visto con mis propios ojos cuando sucedió, pero que no sé si veré algo similar en el futuro.

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