Adiós, SonoraCC, adiós

Es triste ver cómo el festival de tu ciudad se desmorona, pero eso es exactamente lo que ha pasado con SonoraCC. Un festival que nació en 2016 con ciertos aires de grandeza en su sobrenombre, Indie Top Festival, y que en poco más de un año después ni indie, ni top y casi ni festival.

No sabemos exactamente qué ha podido pasar desde la edición pasada que terminó con éxito, tanto para el público como para la organización. Quizás el problema haya sido un cartel que repetía bandas y que ha dado demasiado protagonismo a un tipo de electrónica que probablemente no encajase con el público de los conciertos. Aunque puede ser que el problema no fuese el cartel, sino su forma de publicitarlo, ya que mostraron las mejores cartas en la primeras confirmaciones, por lo que a partir de ahí cada nueva confirmación era un bluff. Esto creó la sensación de un cartel flojo, pero reconozcámoslo, para un festival pequeño estaba bastante bien. Quizás el hecho de que la organización se haya visto reducida de cuatro promotores a tan sólo uno haya podido influir, además, en la descoordinación y falta de información previa a la celebración del festival.

A pesar de todo lo dicho anteriormente, nos consta que el esfuerzo por no suspender y seguir adelante con el festival ha sido titánico. La organización se ha visto forzada a regalar entradas en un intento por salvar los muebles, lo que ha provocado el descontento de parte del público que había comprado sus entradas. Yo, personalmente, considero que es preferible que se regalen entradas y se celebre el festival a que se suspenda y nos quedemos sin la posibilidad de disfrutar de 13 o 14 bandas por el precio irrisorio de 20 o 25 euros.

Polémicas a parte, pasamos a lo musical que es lo que de verdad nos interesa. Y en esta parte el festival cumplió sin ninguna cancelación y con una puntualidad bastante aceptable. La primera jornada de SonoraCC comenzó con la extremeña Bambikina en el escenario principal, Arehucas, y continuó con Full en el Escenario Amstel. Este año los escenarios se encontraban enfrentados para evitar los problemas con las pruebas de sonido de la edición pasada.

En el Escenario Arehucas vimos anochecer al ritmo de Niños Mutantes. El grueso de su setlist estuvo compuesto por temas de su último disco “Diez” aunque también aprovecharon para repasar anteriores trabajos. Justo después, en el Escenario Amstel, Corizonas ofrecieron un concierto que, aunque parecía austero en un principio (sin pantalla y por tanto sin los visuales de Héctor de la Puente) fue todo un derroche de sonido y espectáculo: ese espectáculo que Corizonas sabe crear, especialmente cuando El Meister decide convertirse en el mejor frontman del país, y que va ganando adeptos en cada nuevo directo. La superbanda presentó su “Nueva Dimensión Vital” sin olvidarse de hits como ‘Run to the River’ o ‘I Wanna Believe’ y un par de guiños a su origen, “Dos Bandas y Un Destino”.

Después de Corizonas, llegó el momento de mayor afluencia de público, le tocaba el turno a MClan y la masa de las entradas regaladas se arremolinaba en torno al escenario principal. Como si la propia banda lo supiese, se centraron en un repertorio compuesto de grandes éxitos. Una idea acertadísima si tenemos en cuenta la situación, aunque los que sí los seguimos y hemos escuchado algo más que ‘Carolina’, ‘Maggie’ y ‘Llamando a la Tierra’ echamos de menos un poco más de “Delta”, su último trabajo hasta la fecha.

 

Con cierto retraso y después de una prueba frente al público que esperaba ya el concierto, Miss Caffeina comenzaron con algún fallo de sonido y caras de descontento, al parecer por el escenario asignado. Aunque a medida que iba avanzando el concierto se fueron calentando entre reivindicaciones por la semana del orgullo y temazos como ‘Oh! Sana’ o ‘Gladiador’. Hay que reconocer el mérito a Miss Caffeina de calentar un Recinto Hípico gélido en una noche con unas temperaturas impropias del verano cacereño.

La primera jornada del SonoraCC venía muy cargadita, tanto que ni tiempo tuvimos de cenar. En torno a las tres de la mañana y en un escenario que parecía que les quedaba grande, Novedades Carminha empezaron a repartir fuerte, pero muy, muy fuerte. Enseguida nos demostraron que el escenario no les quedaba grande porque ellos son enormes. Lo único que sobraba era un foso vip, medio vacío, que los separaba de un público totalmente entregado al otro lado de la valla. Ni el frío polar, ni la hora pudieron con la energía, la potencia y la actitud de los gallegos, que recordaron su anterior visita a Cáceres para los Premios PopEye. Me atrevería a asegurar que fue el mejor concierto de la noche. Derrotados después de una jornada intensa, sin ratos muertos para descansar, nos fuimos a casa y dejamos a Eme DJ para los valientes.

La segunda jornada empezó con Viva Suecia en el escenario Amstel. Los murcianos ofrecieron un concierto impecable en el que mostraron sus “Otros Principios Fundamentales”, pero en el que también tuvieron tiempo para su primer disco con canciones como ‘Bien Por Ti’ coreada, como debe ser, por el público que aguantaba el sol de cara de la caída de tarde.

Viva Suecia nos puso a punto para afrontar un sábado prometedor. Y es que justo después, en el Escenario Arehucas, teníamos a Quique González y los Detectives, rodeados de farolas y acompañados por Nina, como viene siendo costumbre. Qué se puede decir de Quique y de la bandaza que lo acompaña, si lo único que se puede hacer es escuchar y admirar la magia que se produce encima del escenario. Especialmente en momentos tan emotivos como cuando Quique le cede el protagonismo a Nina para que cante ‘De Haberlo Sabido’. Aunque estés en un festival ruidoso y lleno de gente, son capaces de crear una atmosfera de intimidad que te hace sentir como si estuvieses en una sala.

Con Fuel Fandango el escenario pequeño se hizo grande, se llenó de luces y de espectáculo de la mano de Nita, sus poses y puesta en escena y por un momento fuimos salvajes como caballos en la niebla. Aunque para poses las de Santi Balmes, que saltó al Escenario Arehucas, sombrero de copa en mano, para hacernos disfrutar una vez más del “Poeta Halley”. No importa las veces que hayas visto a Love of Lesbian y lo que reniegues por ello de antemano, una vez que el concierto empieza sabes que te vas a divertir, que te harán pasar un rato genial, volverás a agacharte en “Algunas Plantas” y a corear cada uno de sus estribillos.

Como el Electronic Stage nos interesaba más bien poco, con Varry Brava todavía en el escenario, nos despedimos de SonoraCC. Ojalá pudiésemos decir que hasta el año que viene, pero nos tememos que esto tiene pinta de ser un adiós.

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