Los gozos y las sombras del Atlantic Fest

Como sabéis el pasado año en las Rías Baixas surgió la iniciativa #RíasBaixasFest, un paraguas bajo el que se agrupan, este año, 8+1 festivales que se celebran en el entorno de las Rías Baixas, una iniciativa capitaneada por la Diputación de Pontevedra. Evidentemente no están todos los festivales que se celebran por estos lares pero sí una buena representación, y es que se podría decir que estos 8+1 son la primera división de los mismos o los que por lo menos cuentan con un mayor respaldo de la Diputación.

Entre estos 8 festivales, y repitiendo, encontramos el Atlantic Fest que se ha celebrado el pasado fin de semana en A Illa de Arousa y que cumplía su segunda edición con uno de los carteles más interesantes de los que podemos encontrar este verano en Galicia.

Así que el sábado, a primera hora de la mañana, tomamos dirección A Illa de Arousa y tras decidir dar un par de rodeos no programados llegamos a la Praia do Bao en el momento que Best Boy abandonaba el escenario. Una pena no llegar al concierto de los tudenses ya que son una de las bandas que nos ha robado el corazoncillo. Por lo tanto nuestro primer concierto del día sería el del mallorquín L.A.

L.A. llegaba al Atlantic Fest con “King of Beasts” bajo el brazo, un trabajo autoproducido y con el que la banda se abre a un público mayor. Cierto es que L.A. mantiene su esencia, indudablemente la voz de Lluis Albert Segura es más que reconocible, pero es cierto que encontramos un estilo mucho más accesible alejándose de aquellos sonidos tan americanos de “From the City to the Ocean Side“.

Sin duda este giro musical logra su objetivo y es que sonaba ‘Leave It All Behind‘ y los asistentes al festival cesaban sus conversaciones y saludos para centrarse en el escenario SON EG. En ese momento era realmente interesante más allá de la primera fila: las caras de sorpresa creían de manera exponencial y poco a poco la carpa del Atlantic comenzaba a llenarse. Era el momento ‘Where the Angels Go‘ y L.A. brillaba con luz propia sobre el escenario. Sí, aunque yo añore temas como ‘In America‘ o ‘Living by the Ocean‘ la nueva propuesta de la banda funciona.

Tras L.A. fue el turno de una desconocida Anni B. Sweet. Y escribo lo de irreconocible porque por primera vez no me ha gustado un concierto de la malagueña. Es cierto que era la primera vez que asistía a un concierto de Anni B. Sweet con estas características (siempre había acudido a ver a Anni en formatos mucho más íntimos), pero no creo que el formato festivalero le siente bien. Si L.A. era para muchos la sorpresa del Atlantic Fest para mí sin duda la decepción fue Anni B. Sweet.

El reloj marcaba las 16.55 horas (increíble el cumplimiento de los horarios por parte de la organización) cuando Joe Crepúsculo tomaba el escenario. Al igual que sucedió con Delorean el horario no acompañó en absoluto a Crepúsculo; tampoco las temperaturas, ya que bajo la carpa del Atlantic Fest superábamos con mucha facilidad los 30 grados. En ese momento, cuando todos pensábamos en huir en busca de una refrescante sombra y una fría cerveza el señor Crepuscúlo se obcecó en que no dejásemos de bailar un solo segundo. Se podría decir que Joe Crepúsculo cumple con lo que promete: sube a un escenario y convierte sus conciertos en una fábrica de baile.

Y tras gastar buena parte de la suela de nuestras zapatillas y conocedores del resto del cartel decidimos retirarnos para ver desde un lugar más tranquilo el paso de Delorean sobre el escenario del Atlantic Fest.

En 2009 se estrenaba “(500) Days of Summer”. Mientras Tom y Summer viven su historia de (des)amor, unos australianos ponen banda sonora a sus andanzas. Ellos son The Temper Trap. Para muchos The Temper Trap era una one-hit-band a las 20.00 horas. Una hora y media más tarde ya no quedaba resto de ese pensamiento en toda a Illa de Arousa. Señores y señoras, pese a mis prejuicios, The Temper Trap se marcó uno de los mejores, incluso quizás el mejor, concierto de este Atlantic Fest 2017. Les tocó bailar con la más fea, ya que para muchos eran la banda previa a Los Planetas, y lo hicieron convirtiéndose en los reyes de la pista.

The Temper Trap subieron al escenario, sonrieron, comenzaron a tocar y la conexión con el público fue inmediata, hasta el punto en el que Dougy Mandagi decidió bajar a cantar con el público. Sofisticados, cercanos, deambulando entre el rock melódico y ese pop de nueva cuña que les permite cantar en falsete sin que nadie se rasgue las vestiduras.

Y sí, por fin, ha llegado el momento que todos estabais esperando, que todos los asistentes estaban esperando: el concierto de Los Planetas. Asistir a un concierto de Los Planetas es como tirarse a una piscina en la que no sabes si habrá o no agua. Puede que hagan un gran concierto, que nos trasladen a Islamabad o que nos hagan pasar un buen día, o puede simplemente que sea una pesadilla. Así que respiramos hondo e ‘Islamabad‘ sonaba para recibir a los granadinos sobre el escenario.

Con más de dos décadas sobre los escenarios, Los Planetas llegaban a Illa con un ejército de fans dispuesto a corear todas y cada una de sus canciones. Sorprendentemente les costó más de lo esperado conectar con el público, muy posiblemente porque el comienzo del concierto vino marcado en gran medida por canciones de “Zona Temporalmente Autónoma“. Fue sin duda la llegada de ‘Corrientes Circulares en el Tiempo‘ la que hizo que los granadinos llegasen a la mayoría del gran público.

Es cierto que tras el concierto el ambiente era terriblemente polar: por un lado nos encontrábamos a esa legión que seguiría a Jota y a los suyos allá a donde fuesen en un estado casi de delirio, y es que habían disfrutado de los grandes temas de la banda, y por el otro a un grupo significativo de los asistentes hastiados y aburridos del concierto de los granadinos. Posiblemente en el punto medio esté la realidad: como ya hemos comentado a los granadinos les costó, en exceso, conectar con el público pero sin duda grandes temas como ‘Santos que Yo Pinté‘, ‘Espíritu Olímpico‘ o ‘Pesadilla en el Parque de Atracciones‘ son capaces de hacerte olvidar los dubitativos comienzos e introducirte en un concierto que llega a su punto álgido con ‘Un Buen Día‘.

Pasada la medianoche era el turno de otros granadinos, Lori Meyers, quienes llegaban a Galicia para presentar su último trabajo, “En la Espiral“, y lo hacían con la alineación de gala: luces, atrezzo y sonido propios de un concierto propio y no de un cartel de festival. Sí, Lori Meyers venía a darlo todo.

Colocados tras una “jaula” de luces comenzaba a sonar ‘Vertigo I‘ y muchos pensaban que el concierto de Lori Meyers sería un concierto de medio tiempo pero… nada más lejos de la realidad, y es que no tardaría demasiado en llegar el primero de los clásicos de los granadinos, ‘Luces de Neón‘. Sin duda un set-list realmente bien construido en el que se mezclan nuevos temas con clásicos que funcionan ya como himnos de la banda como ‘Mi Realidad‘, ‘Emborracharme‘ o el fin de fiesta: ‘Alta Fidelidad‘.

Los encargados de poner fin a este sábado musical fueron los británicos Mäximo Park. Muchos abandonaban ya la carpa del Atlantic Fest cuando Paul Smith y los suyos tomaban el escenario para ofrecer un concierto, o más bien una misión complicada: seguir el ritmo marcado por Lori Meyers y hacer olvidar a los presentes las ráfagas de frío viento del norte que llegaban a Illa. Y lo hicieron, ¡caramba si lo hicieron! ‘Apply some Pressure‘, ‘Books from Boxes‘ y por supuesto ‘Get high (No, I don’t)‘ convirtieron el concierto de Mäximo Park en una verdadera fiesta que servía como broche de oro para una genial jornada musical.

Sin duda el Atlantic Fest se está colocando en las primeras posiciones de los festivales estivales que se organizan el Galicia: entorno, calidad musical y ambiente están creciendo edición tras edición aunque siempre pensamos que se pueden mejorar ciertas cosas.

La primera de ellas son los aseos. No vamos a entrar en lo limpios y sucios que puedan estar porque en gran medida no depende de la organización del festival sino del civismo de quienes acudimos al festival, pero sí vamos a hablar del escaso número de ellos. Hemos visto como alguna compañera se pasaba el concierto de The Temper Trap en la cola del aseo de mujeres y pensamos que no es tan complicado evitar estos inconvenientes: si tienes el número de asistentes consideramos que se puede realizar un cálculo más aproximado de los aseos necesarios.

En este artículo no hemos hablado ni de la jornada de viernes ni de la del domingo, centrándonos únicamente en la jornada sabatina pero de nuestros más allegados recibimos, de nuevo, quejas sobre los aforos y la gestión de D’Tascas Jägermeister. Incluso un artista participante nos comentaba que el viernes era imposible que los asistentes se llevasen una buena impresión ya que más de la mitad no pudo acceder al recinto donde se llevaba a cabo su actuación. Ya en la pasada edición las quejas eran incesantes y en esta segunda ocasión no han parado de crecer. Sin duda habría que echarle un ojo a los accesos o al propio formato de la jornada del viernes.

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