Una semana en el motor de un festival, el FIB y sus camareros

Todos los años vemos salir los típicos articulos sobre voluntarios o camareros quejándose de su trabajo en algunos festivales, el FIB suele ser uno de los más mencionados, por ello hemos pasado una semana completa conviviendo con sus trabajadores. Concretamente con el auténtico motor de un festival y uno de los ejes más importantes para muchos de nosotros, los camareros.

Una de las ventajas de acudir como prensa el festival internacional de Benicassim es que tienes gran parte de los privilegios que los trabajadores. Entre ellos duchas calientes (cuando no es hora punta) e individuales, baños “de verdad” con limpieza constante o zona de acampada separada del público y con un seguridad propia controlando el acceso. Principalmente por esto, la relación con los trabajadores acaba en amistad en algunos casos y más cuando lleváis 6 años asistiendo. La conversación sobre las condiciones de los trabajadores en otros festivales, las comparativas y las charlas sobre el tema son inevitables. Y esto me llevó a comprobar que, al igual que yo mismo pienso, el FIB es uno de los mejores festivales en cuanto a condiciones de trabajo y servicios para trabajadores.

Era inevitable aprovechar para hacer un articulo y escuchar a 3 trabajadores con diferente experiencia trabajando en festivales.

Borja

“Después de 8 años yendo a trabajar al FIB y otros festivales, puedo comparar y las condiciones del FIB son las mejores respecto a los demás, son los que más pagan (más de 7 €/h). En el Viña alcanzan la misera cantidad de 5€/h, y en el Dreambeach han llegado a dar las condiciones de trabajar más de 20 horas seguidas con tan solo 20 min de descanso por 100€.
Aunque las condiciones del FIB iban decayendo, tras la venta del festival hace un par de años han mejorado mucho; te dan media hora de descanso, un bocadillo para cenar y pequeños breaks para reposar las piernas. Existe una zona en el camping destinada a trabajadores, aunque es verdad que este año esa zona no ha tenido las mejores condiciones, al menos esta separada de la gente que va de fiesta. Además, existen habilitadas unas duchas y aseos específicos para trabajadores, cosa que es rara ver en otros festivales.
A parte de todo esto, decir que quien va a trabajar a un festival tiene que saber a lo que va, te dicen que tienes un camping para dormir, si lo quieres lo tomas sino lo dejas, pero un camping no es un hotel. Vas a trabajar muchas horas. La gente que se queja porque trabaja muchas horas no la entiendo, se supone que vas a eso, yo cuando me dan la opción, si puedo trabajar más de 12 horas seguidas las hago, pues quiero ganar más. 

Estos artículos que intentan denigrar el festival basándose en la experiencia de gente que tan solo ha ido una vez y que por lo visto no sabian a lo que venían, no sé a través de donde consiguieron el trabajo, quizás a través de agencia… yo desde la primera vez que fui, se me advertía desde los jefes a compañeros de otros años: “es duro, son muchas horas, ve preparado”. ¡Pero te lo pasas genial!”

Sara

“Este ha sido mi primer año trabajando en el FIB, y la verdad es que me lo habían pintado más duro de lo que es. No puedo comparar las condiciones de trabajo con otros festivales ya que solo he trabajado en este, pero según vas leyendo distintas crónicas, tener una zona de camping y duchas para trabajadores con agua caliente da muchos puntos. Son casi 12 horas de trabajo intenso pero tienes media hora para descansar, y te dan un bocadillo y un refresco. El día que llegas allí sabes perfectamente que vas a currar, no vas de vacaciones ni a pegarte la fiesta. Son 4 días trabajando duro pero a la vez lo disfrutas con muchísima gente y muy buen rollo.
Respecto a la crítica del FIB, sabes a lo que vas, si te piensas que te vas a estar de fiesta, mejor cómprate la entrada y no trabajes allí, que seguramente alguien necesitará ese dinero más que tú. Estoy segura de que si puedo, el año que viene vuelvo a trabajar allí, porque ha sido una experiencia maravillosa.”

Carlos

“Comodidad. La verdad que es en lo último que pienso cuando voy a trabajar al FIB, pues voy a eso, a currar, no de vacaciones. Éste es el segundo año que voy a trabajar, y ha sido genial. 

El ambiente que hay entre los compañeros es muy bueno, todos somos un gran equipo. Da igual que repitas compañeros o los conozcas ese mismo año, siempre hay buen rollo. 

Son muchas horas de pie y trabajando, pero no me importa, solo son 4 días, y cuántas más horas, más dinero, que es lo que me interesa sinceramente… Además he de añadir que, respecto otros trabajos que he tenido, está bastante bien pagado. 

Es de agradecer que el staff tenga una zona reservada en el camping y unas duchas y baños limpios (aunque este año nos pillaban un poco más alejados). Respecto a comentarios que he leído por ahí… sinceramente creo que esa gente no sabe a lo que va, que no están acostumbrados a trabajar, y que sólo quieren tener dinero calentito en el bolsillo sin doblar la raspa. Sólo sacan a relucir las cosas que a ellos les parecen negativas y pueden manchar la imagen de la organización del festival, y no dicen cosas tales como que a los trabajadores nos hacían descuento en los puestos de bebidas, nos dan descansos en el trabajo, algo de comida, una zona sombreada para dormir, ropa de trabajo limpia cada día… son pequeños detalles que marcan la diferencia. ¡El año que viene os contaré que tal me ha ido!”

En cuanto a mi opinión sobre el tema, puede haber casos concretos en los que por condiciones personales o particulares de cada uno el trabajo pueda superarte. Pero también es cierto que hay un porcentaje muy alto de novatos entre los voluntarios y trabajadores, y entre esa gente muchos creen que van de fiesta en lugar de a trabajar. De hecho no es extraño que algunos trabajadores lleguen incluso a ser expulsados con un corte a la pulsera por ausentarse de su puesto o no acudir por estar durmiendo la mona. No se trata más de un ejemplo, pero espero dé una idea del amplio abanico de personas que trabajan en el festival. No todos saben o están preparados para ese tipo de trabajos y no todos quieren ser conscientes de “a lo que van” allí.

Posiblemente pese a los artículos sensacionalistas (redactados por personas que nunca han convivido una semana de camping con los trabajadores), el FIB es uno de los mejores festivales donde trabajar.

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