El virtuosismo de Jamie Cullum fusionó pop y jazz en Fuengirola

Jamie Cullum es conocido por crear una particular mezcla de jazz y pop. Consigue conjugar en sus álbumes (los más recientes, sobre todo) el swing y los himnos pop con la mayor naturalidad. Esto le ha llevado a dar conciertos en grandes festivales y tener publicados sus trabajos por todo el mundo.

El último lanzamiento discográfico del británico fue en 2014, aquel “Interlude” puramente jazz. ¿Qué nos cabía esperar la noche del martes pasado en su concierto de Fuengirola? ¿Un set puramente de este estilo o encontraríamos a Jamie dejando de lado esta última faceta? A las 22:30, puntual, se hacía con el escenario. A golpe de tambor y ritmos jazz daba la bienvenida a un set que derivó en ‘When I Get Famous’, improvisaciones de piano y trompeta más que deliciosas y el primer highlight de la noche: ‘I’m All Over It’, uno de los temas bandera del músico.

El concierto (que casi llega a las dos horas) fue un repaso a los mejores momentos de su carrera, pero quizá con una visión más swing. Se veía a la perfección en los momentos donde todos los músicos cambiaban el protagonismo para deleitar al público con solos de saxofón, bajo, trompeta o piano, tocado con mimo por Jamie Cullum, el cual hacía sentir que era fácil imitar su habilidad con el instrumento.

Así intercaló ‘You’re Not the Only One’ o ‘Save Your Soul’ con covers de temas tan famosos como ‘Don’t Stop the Music’ o ‘Shape of You’, convirtiendo el castillo Sohail de Fuengirola en un auténtico garito de jazz. La educación del público consiguió acrecentar el intimismo que el inglés quería reflejar en estos momentos más calmados donde únicamente salían a escena piano, contrabajo y batería.

Se nota que su último trabajo es de puro jazz, y es que esto le sirvió de excusa para recuperar viejos temas como ‘What A Difference A Day Made’ o These Are the Days’, algo insólito que no se suele ver en sus sets tan enérgicos. Aún así y como decía, lo que poblaba este concierto era el buen equilibrio, así que para compensar no dudó en interpretar ‘Next Year’, alargando hasta el infinito su cierre con la colaboración del público incluida, o cerrar con ‘Mixtape’ consiguiendo que todo el mundo acabará saltando en pleno ataque eufórico.

Sin duda Jamie Cullum nos llevó por una montaña rusa de emociones: desde la melancolía de ese swing tan elegante a la energía y jaleo que nos hizo votar. El hilo conductor de todos estos momentos fue la buena música. Algo que me gustó contemplar fue la respuesta del público a cada solo y muestra de virtuosismo fruto de la improvisación. Fuertes ovaciones se ganaron los músicos al demostrar todo el talento que derrochaban en una noche irrepetible.

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