Rozando el cielo con L.A.

Qué sí! Que lo sé. El título es una autentica noñez y lo podría firmar Corín Tellado en vez de un tío con barba que va a conciertos indies, pero es que se aproxima tanto a la realidad, que en alguna ocasión ser cursi no está de más.

Pero para rozar el cielo primero debemos acercarnos. Para ello nos subimos a la terraza de Albatros Terraza&Bar de la mano de Live the Roof, ese ciclo de conciertos en azoteas y terraza con el que nos agasaja Licor 43 cada verano y que por tercer año consecutivo recalaba en Vigo.

En esta ocasión el visitante de la terraza olívica era Lluis Albert Seguro, o lo que es lo mismo L.A., el mallorquín llegaba a la misma con su último trabajo bajo el brazo “King of Beasts“, un álbum en el que L.A. toma cariz más pop perdiendo así un poco ese fuerte sabor americano al que nos tenía acostumbrados en sus trabajos “Dualize” y “From the City to the Ocean Side“. Seré sincero, a priori este cambio de aires no me hizo demasiada gracia, no diré que “King of Beasts” me pareciese un mal disco a la primera escucha, pero sí es cierto que me decepcionó al no encontrar ese “american sound” que tanto diferenciaba a L.A. Esa decepción me duró hasta el Atlantic Fest donde L.A., acompañado de su banda, demostró que aunque ha iniciado una nueva deriva sigue teniendo un directo realmente interesante que consigue hacer feliz a quien ante él se coloca. Sucede entonces que uno es consciente que L.A. ha hecho lo que siempre reclamamos a nuestros grupos favoritos: que evolucionen. Lluis Albert ha dado un paso más, quizás para algunos incorrecto, pero lo que está claro es que nunca le podremos tachar de cobarde.

En esta tesitura nos acercamos a Albatros Terraza&Bar sabedores que no nos encontraríamos con la misma persona que hace dos veranos se subía a una terraza cercana de la Ría de Vigo para presentar aquel aclamado “From the City to the Ocean Side“. Así que cuando el concierto comenzó con ‘Ordinary Lies‘, no os engañaré, mi estómago se encogió muy mucho. ‘Ordinary Lies‘ fue como uno de esos bofetones que te llevas y nos ves venir, que te deja fuera de juego y del que no sabes cómo reaccionar. Así desposjandonos de cualquier tipo de idea preconcebida comenzaba L.A. su concierto.

Cuenta la leyenda que Lluis Albert en ocasiones es un artista distante con el público y digo leyenda porque, si bien es cierto que no convierte sus conciertos en monólogos interrumpidos por canciones, siempre genera una especial conexión con el público que asiste a ellos, tal y como hizo la pasada semana en Vigo cuando comentó que había llegado a allí para tocar los temas que quisiésemos los allí presentes, lo que posiblemente no se esperase es que una compañera le pidiese un tema: ‘In the Meadow‘, un tema que podíamos encontrar en “Dualize“, en ese momento la cara de Lluis Albert sí expresó lo que muchas veces las palabras no pueden hacer. Pero un par de temas después, saltándose el set-list, sonaba ‘In the Meadow‘ ¿Para que ganarse al público con palabras pudiéndolo hacer con música?

Sin duda este formato, en el que encontramos a Lluis Albert tan solo arropado por una guitarra, obliga a los temas de “King of the Beasts” a prescindir de todos los artificios que los rodean en la grabación así temas como ‘The Keeper And The Rocket Man‘ o ‘Leave It All Behind‘ se acerquen más al sonido L.A. de sus anteriores trabajos. Además siempre es reconfortante encontrarse con ‘Stop the Clocks‘, ‘Living by the Ocean‘ o ‘Secret Undone‘.

Más dreampop, menos folk-rock, más rocktrónicos, menos americano (todos estos calificativos y más se ha llevado “King of the Beasts“) L.A. sigue emocionando cada vez que sube a un escenario, una poder a la altura de muy pocos artistas. Un valor seguro del que no nos cansaremos porque cuando comprendamos a qué suena ya habrá dado un nuevo paso para seguir sorprendiéndonos.

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