Así sonó PortAmérica 2018, jueves

No hay duda, PortAmérica es una máquina bien engrasada que funciona como festival a la perfección. Una cita que año tras año ha ido creciendo hasta convertirse en una cita ineludible para gran cantidad de personas quienes repiten experiencia. Y sí, digo experiencia porque cada año PortAmérica trata de conjugar con mayor énfasis gastronomía y música, lo cual es maravilloso, bueno si no eres vegetariano o vegano que entonces estarás igual de jodido fuera de juego que en cualquier otro festival. Pero bueno, aquí no hemos venido a hablar de cocina, por lo menos hoy, sino de música así que adentrémonos en A Carballeira de Caldas de Reis y dejémonos llevar por la música.

Nuestra jornada del jueves comenzó con el concierto de Los Caligaris a quienes escuchamos comenzar su concierto bajando del coche. Una vez en el recinto descubrimos la fusión entre música y circo así que decidimos recorrer el recinto y hacer lo propio: saludar a conocido y convertir nuestros euros en amaros con los que pagar dentro del recinto. Los siguientes en tomar el escenario, tras la ausencia a última hora de Chico Trujillo por causas totalmente ajenas a la organización, fueron los argentinos Los Auténticos Decadentes. Ska, reggae, cumbia, bolero, rock… fusión a fin de cuentas, un cóctel que nos invitó a recorrer el mercadillo del festival y la zona de food-trucks en la búsqueda de lo que sería nuestra cena.

En ese momento sobre las cocinas de Showrocking de PortAmérica ya habíamos tenido la posibilidad de disfrutar de los galegos Presumido quienes presentaban su baterola (una batería hecha con cacerolas) y posteriormente Jenny & the Mexicats, quienes nos ofrecían un pequeño set acústico que serviría como aperitivo para sus posterior concierto.

Nuestra primera visita al escenario Cultura Quente llegó de la mano del panameño Carlos Méndez quien llegaba a PortAmérica para presentar su último trabajo “Mar“, un EP que ya cuenta con un largo recorrido y que nos invita a visitar los parajes más intimistas del cantautor.

Tras Carlos Méndez llegaba el plato fuerte del jueves, la irlandesa, Imelda May. Perdida entre un mar de cumbias, sonidos latinos y ska Imelda May hacía suyo el escenario de la única manera que sabe: derrochando clase y estilo. La presencia de la irlandesa se convirtió en una isla musical cargada de rock y blues en mitad de un mar de sonidos latinos. Porque sí, PortAmérica siempre ha funcionado como intercambio entre dos continentes, entre Europa y Latinoamérica solo sucede que en esta jornada de jueves se olvidaron de unos de esos continentes.

Arropada por una banda encabezada y liderada por Donny Little y Oliver Darling, Imelda May presentaba su último trabajo, “Live, Life, Flesh and Blood“. Un álbum que veía la luz en pasado año. Un trabajo en que el que la artista irlandesa se adentra en sonidos mucho más ligeros que sus habituales melodías rockabilly. Sin duda el concierto de la irlandesa fue el más interesante de la noche aunque, supongo que anestesiado por los sonidos de la noche o por el cambio de registro de May, no llegó a calarnos como habíamos previsto.

Tras el concierto de la irlandesa cruzamos de nuevo el charco esta vez para asistir al set completo de Jenny & the Mexicats. Los creadores de la cumbia en inglés hicieron suya la Carballeira de Caldas de Reis y consiguieron que todos los presentes bailasen al son de sus ritmos. Bajo el brazo “Mar Abierto“, un disco que nos lleva acompañando casi año y medio y que en su interior mezcla cumbia, merengue, reggae e incluso flamenco. Así no solo recorrimos los temas de la propia banda sino que también nos encontramos con la maravillosa versión de la cumbia ‘Tiene Espinas el Rosal‘.

De vuelta en el escenario SON Estrella Galicia, alrededor de la una de la mañana, nos encontramos con La Pegatina y quienes desde Cataluña acercaban su fiesta a Galicia convirtiendo Caldas en un verbena al ritmo de rumba y ska. Decidimos entonces que era el momento de regresar a casa, muy a nuestro pesar ya que otro de los nombres que nos llamaban la atención en esta primera jornada era el de las rusas Pussy Riot pero su horario (02.30 horas) nos imposibilitaban para rendir en nuestros trabajos el viernes sabiendo además, que por delante, nos quedaban los dos días grandes de PortAmérica. Días en los que el cartel nos invitaba a encontrar más guitarras y sonidos rock que en esta primera, y latina, jornada de jueves.

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