Rebeca Lane: activismo, sociedad y música

Rebeca Lane es una de las caras más reconocibles dentro de la escena hip-hop en Centroamérica. Activista desde su juventud se involucró en las luchas de los pueblos indígenas y de los movimientos obreros siendo consciente de la menor participación de las mujeres en este tipo de movimientos así comenzó a interesarte por el feminismo. Actualmente Rebeca es una de las voces autorizadas dentro el movimiento en Latinoamérica.

El pasado mayo Rebeca Lane iniciaba su tour europeo. Una gira que arrancaba en Jane (Alemania) y llevaría a la guatemalteca a través de Francia, España e Italia. Aprovechando en su paso por Coruña, donde llegó dentro de la programación del Festival Elas son Artistas, nos hemos podido intercambiar unas palabras con ella de las que ha nacido la entrevista que a continuación podéis leer:

(Pregunta) – Te definen como artivista. Muchas veces hablamos de nuestra identidad: étnica, sexual incluso musical ¿Definirse con etiquetas no es limitarse?

(Respuesta) – Por una parte creo que efectivamente tener etiquetas es limitarse, pero también las identidades sobre todo para quienes somos disidentes, racializadas, o vamos contra la corriente, son un espacio de resistencia para articularnos con otras como nosotras. Los espacios de enunciación crean identidad.

Pero las identidades también se van transformando porque una va creciendo y madurando en sus posiciones o aprendizajes. Así que para mi las identidades tampoco son rígidas. El problema es que muchas veces la gente no se va transformando contigo, y sobre todo quienes te tienen como referente a veces quieren que no cambies ni te transformes.

A las figuras públicas se les tiende a fetichizar.

(P.) – Entonces ¿Toda expresión artística es política?

(R.) – Las expresiones artísticas hablan del sentí-pensar de las generaciones en contextos determinados. Lxs artistas sintetizamos muchos de los mensajes que hay en la conciencia colectiva de nuestro entorno y la convertimos en lenguaje estético empapada de nuestra propia emocionalidad. Sin embargo la industria del arte también genera tendencias de consumo y muchxs artistas se encuentran cómodas dentro de estos parámetros pues les da exposición, fama y reconocimiento. Incluso esas posiciones son políticas. Pienso que quizás toda expresión artística es política, pero no toda expresión artística está politizada.

(P.) – Perteneces a la generación que vivió el fin de la guerra y el proceso de pacificación de Guatemala ¿qué llegó antes a la vida de Rebeca Lane: el activismo o la música?

(R.) – Empecé con el activismo desde los 16 años más o menos, pero crecí en un hogar donde la música, la literatura y la conciencia social fueron parte fundamental de la guía que me dieron mi padre y madre. No recibimos clases de música ni nada por el estilo pues no fuimos una familia acomodada, pero el disfrutar de la música siempre fue un placer.

Durante mis años de activismo el rap político fue muy importante pues sintetizaba mis ideas y sentimientos, con un lenguaje estético además que llamaba a mi generación. Así que el empezar como escucha fue determinante para eventualmente decidirme por el rap como forma de expresión.

(P.) – Musicalmente eres autodidacta ¿cómo llegas a subirte a un escenario?

(R.) – Mi personalidad siempre ha sido histriónica, en el colegio siempre recitaba poesía, montaba dramas o cantaba. Fue hasta los 25 años que empecé en un grupo de teatro donde todas aprendíamos de todas, y teníamos una directora feminista. Ella me ayudó mucho a sacar la voz, a proyección escénica, a desenvolverme en escenarios contando mi historia. La primera vez que me subí a un escenario fue cuando a una lectura de poesía caí con una canción de rap, y empecé a cantar las canciones, o poemas que tenía en eventos artísticos políticos y poéticos. Al igual que la mayoría de raperxs aprendí del Hip Hop en comunidad, con otrxs compas, en los escenarios mismos. Esa fue mi escuela.

(P.) – Ahora mismo estás recorriendo Europa presentando “Obsidiana”. Para quien no lo sepa la obsidiana tiene muchos más nombres, por ejemplo en la archiconocida Game of Thrones recibe el nombre de Vidriagón lo único que puede terminar con un Caminante Blanco (White Walker) ¿contra quien lucha tu “Obsidiana”?

(R.) – No he visto GOT la verdad, así que non puedo hablar de la referencia que me das. Pero definitivamente es una piedra muy poderosa. Mi Obisidiana busca luchar primero con las energías en mi entorno y en mi ser que no me permiten estar en equilibrio. Y luchan en contra de las energías militares, capitalistas, extractivas y patriarcales.

(P.) – Después de escuchar buena parte de tu discográfia me surge una duda: ¿Cuánto hay de comunicación en tu música y cuánto expresión personal?

(R.) – Hay un poco de las dos. A veces la expresión personal es comunicativa también. Si bien hay unas canciones que nacen de mi necesidad de comunicar hechos, hay otras que nacen de mi necesidad de comunicar sentimientos y por eso quizás son más íntimas.

Rebeca Lane en Garufa Club durante el Elas son Artistas (Foto: Cris Andina)

(P.) – Pero Rebeca Lane es mucho más que hip-hop. Sabemos que cuando te bajas de los escenarios hay mucha más vida y que una de tus vertientes quizás menos conocidas es que eres socióloga, especializada en cultural juvenil y en tribus urbanas. Coger el micro y comenzar a rimar ha sido, en este caso literalmente, un altavoz para ti llegando así a un número mayor de personas ¿cómo se encuentra la juventud actualmente en Guatemala?

(R.) – En realidad ahora ya no ejerzo como socióloga en el sentido que no participo de ninguna investigación, trato eso sí, de poner en mis canciones temas que me parecen importantes no dejar de lado en la coyuntura actual de nuestros territorios. La situación de Guatemala siempre es difícil, particularmente para lxs jóvenes que son la mayoría de la población sin acceso a educación ni empleos dignos. Es una pequeña minoría la que logra estudios universitarios, apenas un 2%, y la economía informal alcanza el 75% de población económicamente activa. Estos y otros factores generan una sociedad altamente violenta y conflictiva, donde muchos jóvenes encuentran en la delincuencia, venta de drogas o en las pandillas una forma de supervivencia en un contexto hostil.

(P.) – Has fundado Somos Guerreras, una plataforma que busca el empoderamiento femenino a través del hip-hop, formando y promoviendo eventos. Con este proyectos habéis recorrido Centro América y que todo este viaje quedó recogido en un documental ¿cómo fue esta experiencia?

(R.) – En realidad el documental no lo hemos podido realizar por falta de recursos tanto económicos como humanos para terminarlo. Tenemos aproximadamente 70 entrevistas de mujeres en Centroamérica vinculadas al Hip Hop compartiendo su historia personal, y cómo su lucha como mujeres queda plasmada en el arte o el trabajo que hacen. Hacer tour con otras raperas y amigas siempre es maravilloso, se crece mucho.

(P.) – Si la música de por si es complicada, mucho más el hip-hop donde las letras habitualmente cuentan con un elevado componente sexista ¿A qué crees que se debe es situación? Y lo qué es más importante ¿cómo es posible cambiarla?

(R.) – En realidad creo que pensar que el rap es un género musical con alto contenido sexista es un prejuicio de clase. He escuchado música pop, rock, electrónica, soul, reggae, etc. con un alto contenido sexista. Siempre nos preguntan por esto cuando hablamos de música urbana como el rap o el reguetón dando por sentado que al ser una cultura de barrios es particularmente más sexista que otras.

El Hip Hop es un reflejo de la sociedad, y como nuestras sociedades son machistas los contenidos en las canciones reflejan el pensamiento popular. Conozco de muchos chicos jóvenes que saben que las letras que hacen de trap o rap no están bien, pero también ven que es una de las vías para salir del barrio y ganar dinero. El problema es la pobreza, la exclusión, la falta de educación liberadora.

(P.) – Ahora te encuentras de gira por Europa ¿qué te gustaría importar de Centroamérica a Europa? Y ¿qué te llevas desde aquí para aplicar en tu entorno?

(R.) – Quisiera que aquí fueran conscientes de sus privilegios y que se dieran cuenta cómo vivimos en Centroamérica donde sobrevivir cada día es complicado. No tenemos agua limpia para tomar del grifo, no tenemos buen transporte público, no podemos salir a caminar de noche por la delincuencia, no tenemos museos accesibles a la gente, no tenemos festivales de música gratuitos, no tenemos apoyos gubernamentales, municipales ni patrocinios privados. Realmente para mi es un privilegio poder estar en Europa donde puedo disfrutar de estas cosas al menos por un par de meses al año, con lo que gano acá regreso a mi territorio y trato de invertir en hacer vídeos y más música.

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