As Músicas de Coura, sexta feira

Sin duda el viernes del Vodafone Paredes de Coura tenía un nombre propio Slowdive, una banda que para el que aquí escribe fue ninguneada en su momento por la explosión del grunge y que ahora, tras más de dos décadas sin presentar nuevo material, ha editado un disco homónimo que posiblemente sea el mejor de su carrera. Una banda que no está viviendo una segunda juventud, sino que se encuentran en un estado de gracia al que solo son capaces de llegar contadas bandas. Pero no corramos hacia el postre, por delante tenemos un menú de lo más variado y rico.

La tarde comenzaba para nosotros con la visita al Palco Vodafone para presenciar el concierto de Lucy Dacus, una gran elección para comenzar la penúltima jornada. Su propuesta folk nos acompañaba mientras disfrutábamos del sol, del entorno y poco a poco el recinto comenzaba a ganar algo de color. Gente de todas las edades estiraba sus manteles y toallas en la ladera de la Playa Fluvial y el Vodafone Paredes de Coura se convertía en un improvisado picnic, porque así es este festival y en cierta medida la cultura lusa: todo se celebra alrededor de un mantel.

Minutos antes del final de Lucy Dacus la guitarras de Imarhan comenzaban a sonar. Para quienes no conozcáis al sexteto algelino os podemos contar que esta banda surge de Tunariwen, referentes de la nueva ola de música tuareg y sus sonidos son un cóctel de ritmos africanos, melodía de folklore saharaui y elementos del rock más clásico en forma de guitarras eléctricas. Imarhan es blues del desierto y bailes bajo el sol. Son orgullo. Orgullo por su cultura. Así ataviados con sus trajes tradicionales tomaban el Palco VodafoneFM para una vez allí cautivar al público con sus melodía y exotismo, contra todo pronóstico convirtieron Paredes de Coura en una fiesta logrando su objetivo: la unión de los pueblos y sus culturas. Y es que Imarhan lo tiene claro su revolución será a través de su música.

Tras ellos, con la ladera un poco más poblada, era el turno de Kevin Morby, anteriormente bajista de Woods que en el año 2013 lanzaba su carrera en solitario y llegaba al festival para presentar su último trabajo “City Music“.

La bajada de pulsaciones fue un hecho evidente, en nuestra cabeza aún sonaban las guitarras de Imarham durante los primeros temas de Morby quien tema a tema se fue metiendo en nuestro interior. Acompañado por Meg Duffy, Cyrus Gengras y Nick Kinsey el show del estadounidense sonaba de fábula y enganchaba a quien ante él se situaba. Morby nos llevaba a pasear por la América de Dylan, Young o Lou Reed y lo hacía con sutileza, sin estridencias y meciendonos con sus canciones que van desde el folk americanos a composiciones mucho más épicas.  Puede gustar más o menos, puede llegar más o menos, puede arrastrar más o menos pero sin duda nos encontramos ante alguien muy grande. Alguien que de menos hace todo porque esa es su obra, un todo con el que nos invita a acompañarle.

Tras un pequeño alto regresamos al Palco Vodafone para presenciar uno de los conciertos más interesantes del día: el de los estadounidenses DIIV, llegados desde New York para una sola cosa: compartir cartel con Slowdive.

Hijos del shoegazing pero claramente influenciado por el grunge, son una banda de culto. Deslumbraron con su debut “Oshin” en 2012 y desde ese momento la formación no ha dejando de tocar y han seguido una trayectoria llena de luces musicales y sombras personales, aunque de la formación original quedan poco más que Zachary Cole Smith y Devin Ruben.

Es cierto que el concierto no comenzó bien, una cuerda rota, un parón que nos dejaba fríos y que muchos temimos que no sería recuperable pero poco a poco la banda comenzó a entonarse. Cada vez más sueltos sobre el escenario demostraron que son capaces de alternar los pasajes más épicos del shoegaze con el guitarreo juvenil de los 90, todo ello en un aparente desorden que va ganando una lógica que a priori no existe. Melodías que se cruzan de manera aparentemente aleatoria consiguen tejer un sonido personal que funciona como un bloque.

Al final DIIV nos deja una sensación irregular y la certeza de que no hemos asistido al mejor de sus directos. Tienen mucho que mostrar pero que no ha sido su noche, quizás el tropiezo inicial, el largo viaje o nuestras altas expectativas han hecho que el concierto de la banda no cumpliese. Una pena sin duda.

Posteriormente nos acercamos al Palco VodafoneFM para asistir al concierto de …And You Will Know us by the Trail of Dead (al parecer no había otro nombre más largo para ponerle a una banda), recomendados por conocidos y extraños. Liderados por Jason Reece y Conrad Kelly llevan más 25 años sobre los escenario a golpe de guitarra. Su mezcla de rock progresivo con el punk más suave los convierten en un grupo con el que disfrutar de una buena dosis de energía y ruido.

Supongo que todos nos hacemos mayores en algún momento, hay quien deja de ir a festivales, quien cambia las vacaciones musicales por viajes de ensueño, quien deja la rock para pasar al pop pero los americanos presentan otra alternativa: hacerse mayor sin perder la velocidad, la garra y la actitud. Colocarse ante ellos es hacerlo ante el hardcore de los 90, sí, tienen más arrugas y posiblemente sus rodillas no aguanten tantos saltos como hacían hace décadas pero siguen destilando la misma esencia. Hacerse mayor sí, venderse nunca.

Y tras ellos llegó el momento que muchos de los presentes llevaban esperando décadas. Slowdive abandonaba su retiro, regresaba a la carretera y una de sus primeras paradas fue este festival de Paredes de Coura, que volvieron a pisar tres años después. Nosotros nos colocábamos ante ellos una vez más tras hacerlo el pasado mes de marzo en el Auditorio Mar de Vigo.

Cuando los pones en en tu reproductor, suenan bien, pero es en directo cuando la banda (y por ende el disco) ganan una magnitud increíble, un lugar al alcance de los elegidos. Es cierto que echamos de menos las proyecciones que acompañaron a su actuación en Vigo pero su puesta en escena es incuestionable.

Neil Halstead, Rachel Goswell, Nick Chaplin, Christian Savill y Mc Cutcheon son capaces de llevarnos a sus laberintos sonoros y trazar una ruta de la que no podemos pero sobre todo no queremos escapar. No queremos tampoco que sus conciertos lleguen al final, no queremos retornar a la realidad y nos queremos quedar en su mundo de melodias infinitas y distorsiones sin fin. Son Slowdive y fue nuestro punto del tercer día del Vodafone Paredes de Coura porque nada, nada más de lo que pudiese venir a continuación sería inigualable.

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