Entre el baile y el intimismo, Sinsal 2018

Hace años apenas nadie escribía sobre el Sinsal. Te enterabas de él gracias al boca a boca, en la barra de una bar o en la puerta de ese garito al que te gusta ir los sábados por la noche. Alguien venía y te contaba que en medio de la Ría de Vigo se organizaba un pequeña festival de música “rara“, un festival del que no se conocía el cartel hasta llegar a la isla a la que solo se accedía (y se salía) mediante un barco… vamos, un festival fuera de lo común. Eso hizo que hace cuatro años decidiésemos embarcarnos con destino a un paraíso musical desconocido. Años después, Sinsal es un referente manteniendo contra viento y marea gran parte de su esencia.

El jueves a primera hora de la tarde quedamos con la organización en el Puerto de Vigo para iniciar una singladura en la que podremos disfrutar de la ría mientras nos dirigimos a la Ensenada de San Simón. En ese momento, mientras te aproximas al final de la ría y desde la cubierta del barco aprovechas los rayos de sol y disfrutas del paisaje entiendes porque buena parte de los que visitan esta comarca regresan a sus casas prendados de ella: el agua azul se mezcla con el verde del bosque mientras pequeñas (aunque de cerca no tanto) bateas aparecen a nuestro alrededor. Un trayecto de apenas una hora nos separada de uno de los secretos mejor guardados: el cartel del festival. Y es cuando desembarcamos cuando lo descubrimos que serán Les Filles de Illighadad las encargadas de abrir esta edición 2018.

Sí, no esperéis a Vetusta Morla, Pearl Jam o Izal sobre los coquetos escenarios del Sinsal, no van a aparecer, no hay sitio para ellos dentro de un cartel que siempre apuesta por grupos que serán y no que son. Así pasaba en 2004 Dominique A, CocoRosie o Joan As Police Woman en 2006 o Woods y Kings of Convenience en 2009… Nombre que ahora ocupan las primeras filas de los carteles pero que en aquel momento comenzaban las trayectorias que con el tiempo los han reconocido como grandes grupos o artistas.

Desde Níger llegan Les Filles de Illighadad. Un grupo de mujeres tuareg que no solo han logrado sobrevivir a un clima extremo como el de Agadez sino que además han conseguido sacar adelante un proyecto musical en una sociedad en la que estaban abocadas a matrimonios concertados y a una nula interacción con el mundo exterior. Sonidos hipnóticos que transitan entre el rock más psicodélico y el folklore tuareg que mantenían a buena parte de la isla ensimismada mirando la manos Fatou Seidi Ghali, líder de la banda.

Ya en el escenario New Balance situado en la Isla de San Antón pudimos disfrutar de Son da Memoria, proyecto musical del galego Seso Durán. Un proyecto que transciende lo musical y que narra situaciones sucedidas en la Isla de San Simón, la Ría de Vigo y otras localizaciones de todo el Estado durante la represión franquista, intentando así conectar el presente con pasado y las historia política con la música.

Despedimos la tarde a través de las baquetas de Alex Ikot, quien llegaba al Sinsal de la mano de Casa África desde Guinea Ecuatorial. Ikot es un incuestionable músico de jazz que lleva años tocando con figuras de la primera línea de la música proveniente de África entre otros con Fela Kuti, Youssou N’Dour, Hijas del sol. Ikot demostró su amplio bagaje y su versatilidad mientras poco a poco el sol se ponía en la ría. Sin duda una jornada que anticipaba lo que aún estaba por llegar a San Simón y que hacía que abriésemos boca, una excusa para ser los primeros en pasear por la Isla y en sentir el ambiente de un festival único.

Y al igual que inauguramos esta edición del Festival Sinsal, el domingo también acudimos a su clausura. Esta vez, a diferencia del jueves, la jornada comenzaba de mañana con la presencia de Cosmo Sheldrake sobre el escenario SON Estrella Galicia. Es un multi-instrumentista de 28 años que a su edad ya ha compuesto música para películas, obras de teatro que ha vestido con sonidos ambient y IDM, además Cosmo Sheldrake destaca en la reproducción de cantidad de sonidos animales con la voz que modula hasta intentar lograr una comunicación interespecies.

Al igual que su padre, el científico Rupert Sheldrake, Cosmo intenta mostrarnos los campos órficos de una manera ludica y artística.

Cosmo Sheldrake daba paso a Marem Ladson, quien el pasado año se imponía a artistas como St Woods o Ganges en el concurso de artistas noveles B-Dcoder y que llegaba a San Antón para compartir con nosotros su primer y homónimo trabajo. Y lo hacía acompañada por Brian Hunt incentivando así aun más las comparaciones con Russian Red.

Es cierto que Marem Ladson tiene ese punto de chica-con-guitarra pero Marem no se queda solo en eso: su sonido y su puesta en escena es ambiciosa y elegante. Sin duda estamos ante una futura estrella que aún se está formando y que ha tenido la suerte de beber de dos mundos tan singulares como maravillosos: Galicia y Estado Unidos.

Nuestro almuerzo llegó a ritmo de Karpov Not Kasparov y su electropop. Muy posiblemente a la mayoría de los que leáis este post su nombre no os sonará en absoluto, lo mismo que a mí a las 14.00 horas pero un nombre que ahora sé que no olvidaré. Su música se basa en las reglas y las estrategias del ajedrez, de nuevo ciencia y música se unían en este festival, a priori, en la primera escucha su música suena a 80’s, quizás algo oscura en esa luminosa época pero poco a poco vas entrando en sus ritmos.

Lo primero que sorprende de este dúo formado por Valerius Borcos y Eduard Gabia es su estética al más puro estilo Miami Beach pero con contrachapado de oro, una estética bizarra que se acrecenta con la llegada de dos bailarinas que reproducen los gestos de los miembros de la banda. Así, entre melodías electro, looks de otra época y dos mujeres espejo se crea un ambiente que termina por arrastrarnos y esa sensación eurovisiva deja paso al club berlinés. Recuerdo que en los primeros compases del concierto dije a mis compañeros “aprovechad a escucharlos ahora, nunca os los pondréis en casa“, mientras escribo esta crónica suena ‘Kaisa‘, a veces dar una oportunidad no está de más.

Sin movernos del escenario FestGalicia recibimos a una de las bandas de moda: reyes del autotune y a medio camino entre la parodia y la fiesta popular aparecían Esteban & Manuel para llenar de electrocumbia las islas de San Simón y San Antón. Para mí este concierto se convirtió en un maravilloso paseo disfrutando de las vistas y rincones escondidos de las islas, así dejaba el suficiente espacio para todos aquellos que querían mover sus caderas al ritmo de melodías verbeneras. Mi siguiente parada fue compartida ya que a la vez se llevaban a cabo los conciertos de Mounqup y Altın Gün. La primera, vencedora en los últimos premios Martín Códax, se desenvuelve a la perfección entre loops y sonidos electrónicos de marcado corte pop. Sin duda una de las artistas más interesantes del panorama galego.

Por su parte Altın Gün están programados dentro del ciclo Máquina de Gelados, así que se trataba de una escucha previa de cara a lo que nos podríamos encontrar en el Theatro Circo de Braga.

Ambos conciertos dejaban paso a Nakhane. Nakhane Touré llega desde Sudáfrica pero la música es tan solo una de sus facetas ya que estamos ante un artista polifacético: músico, gran promesa del mundo de las letras y actor principal en la película La Herida (The Wound), film que aspiraba al Oscar pero que no se ha podido exhibir en las salas de cine de Sudáfrica debido a la indignación de los líderes tradicionales sudafricanos y las presiones para abortar su proyección. Como músico estrenó el pasado 16 de marzo su álbum “You Will Not Die” y esta sería una maravillosa ocasión para conocerlo.

Es cierto que San Antón es un lugar especial, que quizás en Sinsal te abres a propuesta que en tierra denostarías a primeras de cambio pero sin duda creo que ha sido el gran descubrimiento de este festival en los últimos años. Extravagante como Bjork, grandilocuente como Benjamin Clementine, Nakhane es un artista sin techo con una voz cargada de personalidad y sobre todo con un magnetismo al alcance de muy muy pocos. Sé a ciencia cierta que un día, en un cena entre amigos, diré “a ese tío lo vi yo antes de llenar teatros como ahora”. Gracias al Sinsal hemos tenido la oportunidad de acercarnos a un artista singular y único.

Hechizado por Nakhane regresamos al paseo dos Buxos para recibir a La Dame Blanche, el es el proyecto de la cantante, flautista y percusionista cubana Yaite Ramos. Una mujer de armas tomar que deja claro desde el primer segundo que su intención es hacerte bailar en un coctel de hip-hop, cumbia, sonidos latinoamericanos, ron y habanos. Yaite se come el escenario y no entiende hacer prisioneros, domina desde las tablas y se gusta en ese lugar, sabe que es el centro de la acción y te lo recuerda incluso cuando te invita a un trago de ron.

Mientras el fin de fiesta se aproximaba nos dirigimos al escenario SON Estrella Galicia para disfrutar de Jungle by Night. Nuestra idea inicial era hacerlo desde atrás, con calma y con un distancia suficiente para disfrutar de manera cómoda del último concierto del festival. Pero fue imposible porque Jungle by Night convirtieron la despedida en una fiesta. Su directo es vibrante y dinámico, con influencias más propias del afrobeat que del jazz. Una propuesta que nos hizo bailar dejando a un lado al vergüenza y olvidándonos de las horas que llevábamos en la isla o de que al día comenzaría la semana a golpe de lunes.

Sinsal es sin duda el festival al que todo el mundo debería ir una vez en la vida.

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