Crónica O Son do Camiño 2019

La segunda edición de O Son do Camiño ha hecho historia. Tras haberse alzado con el galardón de mejor festival revelación durante el pasado año, el Monte do Gozo ya se ha consolidado como uno de los escenarios de referencia en el panorama nacional. Prueba de ello son los más de 33.000 espectadores que asistieron a cada una de las tres jornadas dispuestos a entregarse a un espectáculo musical sin precedentes.

JUEVES 13

La primera jornada abrió con cierto ambiente de malestar al descubrir la considerable distancia que restringía el acceso de vehículos a las inmediaciones del festival, un tramo especialmente complicado para aquellos que debían trasladar sus bártulos hasta la zona de descanso. Así, mientras Alice Wonder daba el pistoletazo de salida a O Son do Camiño 2019 de una manera sublime, cientos de personas subían al Monte do Gozo con su saco de dormir a cuestas como si de un trecho del camino de Santiago se tratase.

Por su parte el escenario Estrella Galicia se tiñó de rojo para ser inaugurado por los madrileños Kitai, que protagonizaron uno de los momentazos del día cuando el público alzó sobre sus manos a Deiv y a su batería mientras la banda interpretaba ‘Superior’.  El rock siguió presente en el escenario principal de la mano de los suecos Royal Republic, que hicieron botar a todo el recinto con su frenético y adrenalínico directo.

Fue pasadas las 19.30h de la tarde cuando las nubes desaparecieron de Santiago de Compostela y formaron un enorme claro para recibir sobre las tablas a Richard Ashcroft. Despojado de coros, bailarines y despliegue de luces, el exvocalista de The Verve creó con la única compañía de su guitarra acústica una atmósfera mágica que alcanzó el clímax con la interpretación de clásicos como ‘Lucky Man’ o ‘Bitter Sweet Symphony’.

Mientras el sol comenzaba a caer salió a escena Bastille, uno de los platos fuertes del día. A pesar de que la banda contó con la ovación del público desde el minuto uno, esta iba in crescendo cada vez que el vocalista interactuaba con el público en gallego para invitarlo a botar y a cantar. Tal fue la respuesta que Dan Smith bajó al foso desbordante de energía para mimetizarse con los presentes provocando entre ellos alguna que otra lágrima de emoción. La euforia terminó de desatarse con su versión del conocidísimo ‘Rhythm of the night’ y con ‘Pompeii‘, himno que los catapultó a la fama hace ya seis años.

Bien entrada la noche y rozando el lleno del festival, el público esperaba impaciente en el foso para recibir al dúo sudafricano Die Antwoord. Yo-Landi y Ninja, que se interactuó con sus fans numerosas veces y se lanzó en dos ocasiones sobre ellos, dejaron descolocados a quienes aún no sabían de su existencia. Su impactante directo acompañado de unos visuales irreverentes sobre el escenario crearon una rave frenética que logró envolver a todo el Monte do Gozo. La fiesta continuó hasta las 3.00h de la madrugada de la mano de los hermanos belgas Dimitri Vegas & Like Mike, pioneros en la escena de la música electrónica mundial.

VIERNES 14

Igloo, Marem Ladson, Cariño y Moito! fueron los encargados de abrir el que partía como día grande del festival. El anfiteatro y las gradas del escenario principal acabaron de llenarse con la presencia de Iván Ferreiro en una tarde con marcado acento gallego. Sus cincuenta minutos sobre las tablas se quedaron cortos, pues como manifestaba el intérprete al finalizar el concierto había superado el tiempo previsto. Ya que la organización no le permitió alargar su intervención fue el público quien comenzó a entonar ‘Turnedo’, que resonó en todo el recinto con una fuerza arrolladora.

Para la tarde también estaba prevista la actuación de Rosalía, que finalmente fue desplazada hasta bien entrada la noche para facilitar la asistencia de las miles de personas que se congregaron ante una de las actuaciones más multitudinarias de la edición. Y como no podía ser de otra forma, la catalana estuvo a la altura.

Pasadas las 23.15h de la noche Rosalía se presentó ante un público ya conocido para ella, pues se trataba del segundo concierto en menos de un año en la capital gallega. Sin embargo, a pesar de que parecía prácticamente imposible, regresó con un show todavía más pulido que el anterior y con una presencia escénica desbordante, que quedó plasmada en los primeros acordes de ‘Pienso en tu mirá‘.

Pocos minutos después del inicio, la lluvia irrumpió el concierto mientras sonaban ‘De madrugá’, ‘Que no salga la luna’ y ‘Maldición’. Sin embargo en el público no se movió ni un alma, gesto que Rosalía agradeció manifestando su amor en un gallego casi perfecto.

Instantes más tarde el tiempo ya había dado una tregua para disfrutar de un concierto caracterizado por su versatilidad. A caballo entre sonidos electrónicos y el folclore más castizo, el momento más mágico de la noche llegó con la voz de Rosalía despojada de artificios para interpretar una emotiva versión a capella de ‘Catalina‘ en la que la cantante, con lágrimas en los ojos, se deshizo encima del escenario.

Black Eyed Peas consiguió mantener el listón que había dejado la catalana a pesar de los momentos de incertidumbre que se vivieron al inicio de su actuación, retrasada considerablemente mientras un dj intentaba mantener el ánimo del público. Este retraso pasó factura, ya que al final del concierto tan solo pudieron escucharse los primeros acordes de ‘I Gotta Feeling’ instantes antes de que los miembros abandonaran con prisa el escenario por falta de tiempo.

Sin embargo durante los casi 80 minutos de espectáculo sonaron éxitos como ‘Pump It’ o ‘The Time’ y ‘Where is the love?’, que se hicieron esperar mientras los miles de asistentes no pararon de vibrar al son de los estadounidenses.

SÁBADO 15

La muiñeira electrónica de Baiuca y la cumbia verbenera de Ortiga, entre otros, calentaron los motores de la última jornada de O Son do Camiño 2019.  Vetusta Morla fueron los encargados de ponerle música al atardecer con temas como ‘Te lo digo a ti’, ‘Golpe Maestro’ y ‘Consejo de sabios’, que el público no dejó de corear en ningún momento.

Mientras tanto en el Escenario Galicia se congregaban cientos de jóvenes que posteriormente lo dieron todo con la barcelonesa Bad Gyal. Los últimos en subirse a las tablas del escenario secundario fueron Ayax y Prok no exentos de polémica, ya que la organización del festival había movido su concierto dos veces en las horas previas. Muchos no nos enteramos y nos encontramos con la actuación por casualidad, ya que el margen entre los cambios fue escaso. Ante el inconveniente el público presente, mucho menos del que atraerían en condiciones normales, arropó a los hermanos como nunca, gesto que supieron agradecer bajando al foso al saludar a sus incondicionales.

Por su parte el escenario principal rozaba el lleno para recibir al legendario Iggy Pop, que con sus 72 años consiguió enloquecer a un público que, como el, rebosaba energía. Con el torso desnudo como es habitual, el padrino del punk nos regaló un directo bestial en el que a pesar de su cojera no paró de dar brincos y recorrer el escenario de punta a punta mientras entonaba himnos como el mítico ‘I wanna be your dog’ de su etapa en The Stooges.

El colofón a la segunda edición de O Son do Camiño lo puso David Guetta, que con su despliegue de humo, fuego, visuales y demás efectos especiales dejó al público boquiabierto. El productor francés pinchó algunos de sus éxitos como ‘When the love takes over’, ‘Titanium‘ o ‘Hey mama’ mientras los presentes se despedían por todo lo alto de un festival para muchos inolvidable.

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