Así sonó Paredes de Coura 2019 (Día 2)

Comenzamos este segundo día de una manera un tanto inusual. Paralelas al festival se organizan pequeñas sesiones musicales en entornos singulares siendo el segundo invitado de estas Vodafone Music Sessions el californiano Avi Buffalo. Tras casi un lustro retirado de la música, Avi Buffalo regresaba este mismo año a la escena musical con “Glow Cast on Eternal Sound”, un trabajo en el cambiaba de registro 180º abandonando aquel corte folk para sumergirse en sonidos experimentales plagados de electrónica y estructuras más propias del jazz. Disfrutar de Avi Buffalo en los jardines del Centro de Educación e Interpretación Ambiental del Paisaje Protegido de Corno de Bico a la sombra de los árboles es uno de esos placeres muy complejos de valorar. La cercanía, tanto física como emocional, de un artista que decidió desaparecer y que ha regresado rompiendo con su pasado en un entorno tan especial genera sensaciones únicas e indescriptibles.

Como indescriptible es el silencio de bus de prensa camino al festival, sonido de teclas, alguna confidencia, una cabezada rápida… hasta que por el hilo del autobús comienzan los primeros compases de ‘Time of my Life’, sí, de la banda sonora de Dirty Dancing, y sucede lo que todos imaginábamos ‘…I’ve had the time of my life, no I never felt this way before…’ porque ¡cómo nos gusta a todos el petardeo!

En nuestro regreso al recinto del festival nos encontramos sobre el escenario principal al trío de Texas Khruangbin. Recomendados por algún compañero, a nosotros su propuesta nos dejó realmente fríos. Loops, psicodelia y guitarras hipnóticas para la primera hora de la tarde, un momento en el que muchos decidieron pasear por la ribera del río y visitar el núcleo urbano en el que encontramos alguna propuesta en forma de pinchada realmente interesante como la del Xapas Bar, donde la música lanzada por el DJ se encontraba con diferente instrumentación en directo, un evento que nos resultó mucho mucho más liviano para las primeras horas de la tarde.

De vuelta al recinto decidimos acercarnos al escenario VodafoneFM para disfrutar de Boy Pablo. De padres chilenos pero nacido en noruega, Boy Pablo es una de las figuras referencia dentro del indie escandinavo que en los último meses está derribando fronteras al recalar en festivales como este Paredes de Coura o en el archiconocido Lollapalooza, una propuesta divertida y bailona que se ha viralizado desde YouTube pocos pensarían que el noruego iba a estar girando a nivel mundial cuando en mayo de 2017 colgaba el video de ‘Everytime’ en la plataforma. Ahora, acompañado por su banda presenta su propuesta allá donde le reclaman; y lo hace entre risas, bailes y saltos, invitando a su fiesta a quienes ante él se colocan.

Car Seat Headrest resultaron ser la propuesta más interesante de esta segunda jornada. Música para adultos alejada de la fiesta iniciada por Boy Pablo, los de Virginia nos presentaron su último trabajo “Twin Fantasy (Face to Face)”, un álbum que nos trae ecos del indierock propio de los noventa que mezclan melodías oscuras más propias del stoner. Son directos, efectivos y basan su discurso en sus temas, no necesitan aderezos, solo subirse al escenario y disparar canción tras canción. Como hemos dicho anteriormente, Paredes de Coura siempre guarda un pequeño tesoro en su interior y en esta ocasión responde al nombre de Car Seat Headrest.

Tras disfrutar de la banda liderada por Will Toledo, regresamos de nuevo al escenario secundario del recinto para encontrarnos por segunda vez en el día con Avi Buffalo ¿Viviríamos una repetición de lo ocurrido en Vodafone Music Sessions o se habría guardado Avi Buffalo un as bajo la manga? Descubrimos la respuesta a los pocos minutos de comenzar el concierto, a Buffalo aún le quedaban muchas cosas que contar y nosotros disfrutamos de ellas para minutos antes de terminar su concierto posicionarnos para disfrutar del gran nombre del día: New Order.

New Order llegaban a la Praia Fluvial do Taboão no solo como cabeza de cartel del jueves sino como cabeza de cartel de esta 27ª edición del festival, una edición que para qué negarlo ha decidido abrazar la nostalgia y es que además de los ingleses en su cartel figuran nombres como el de Patti Smith o Suede.

El problema de colocarse frente a una banda que ha dicho tanto, son las expectativas. Muchos pretenden viajar por el tiempo y recuperar esa juventud tan idealizada (y es que tendemos a quedarnos con lo bueno olvidando las mierdas que por el camino nos hemos comido) y otros tantos vivir aquellos momentos que de los que tantas veces hemos escuchado hablar así que cuando New Order comienza con sus nuevos temas hace que te replantees tu elección y tu mirada comienza a ser juiciosa. Proyecciones de los años 80 y cabellos blancos dejan claro que estamos ante una lección de historia que se abre con ‘She’s Lost Control’ y en ese momento las cosas comienzan a torcerse.

A muchos nos encantan los coches clásicos, conducir cambiando de marcha, olvidarse de ayudas activas a la conducción, de elevalunas electricos o cierres centralizados pero somos conscientes que cuando llega el momento de aparcar la falta de dirección asistida hará que ese proceso sea un “infierno” alejado de la actualidad y nos acordaremos que debemos pagar por el capricho de mantener un coche que hace dos décadas tendría que hacerse jubilado. Con New Order, tocando Joy Division, sucede lo mismo: es un placer escuchar en vivo temas como el mencionado ‘She’s Lost Control’ o descubrir como con 63 años Sumner tiene el detalle de entregar una baqueta de Stephen Morris a un niño que desde primera fila sostenía una pancarta solicitando tan fastuoso premio.

Lo cierto es que ‘Blue Monday’ desata la euforia colectiva hace olvidar por un momento esa sensación de encontrarse ante un sinsentido demasiado complejo de explicar. Es el tema que mejor ha envejecido y es que casi han pasado cuatro décadas desde 1983, se mantiene fresco, directo, futurista… y a diferencia de los temas de Joy Division forma parte de Bernard Sumner quien regresaría de nuevo al escenario para interpretar ‘Atmosphere’ y por supuesto ‘Love Will Tear Us Apart’, un fin de fiesta que acerca a New Order al escalafón de banda tributo y lo aleja del de banda de culto pero así es el negocio.

Lo más cercano que había tenido a Ian Curtis era ‘Control‘, la cinta de Anton Corbijn, y algunos desgastado vinilos. Ahora tras ver a New Order en directo interpretar temas de Joy Division sigo a la misma distancia a la que me encontraba horas antes de su concierto. Al final simplemente nos colocamos ante una banda que no hace otra cosa que vivir de la nostalgia de unos tiempos quizás no mejores pero sin duda anhelados (ay, la juventud) y repartirse una buena cantidad de royalties con Peter Hook porque ¿para qué ganar tan solo uno dinero pudiendolo hacer todos? Bueno, todos no, Ian Curtis seguirá mañana en su tumba.

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