Con la nostalgia por bandera: EDP Vilar de Mouros (Día 3)

El pasado sábado Vilar de Mouros despedía otra edición de su festival, un evento que año tras año no deja de crecer. En este 2019 el EDP Vilar de Mouros ha crecido, ha crecido en espacio y espacios: ahora encontramos dos escenarios por lo tanto tenemos la oportunidad de escuchar más propuestas musicales, de la mano del nuevo escenario ha crecido el espacio y el número de asistentes siendo la edición que más visitantes ha recibido.

Mientras escribía las palabras anteriores en mi cabeza surgía la duda de cuándo hablar de la parte “no positiva” del festival, al final he decidido que cuanto antes mejor ya que además, en gran medida, viene a raíz del crecimiento del mismo. Cada persona que se sube a un escenario presenta su producto lo mejor que sabe y con la intención de gustar al mayor número de personas posibles por eso pensamos que cada banda merece nuestro máximo respeto pero dicho esto la distancia entre la “primera línea” y el resto del cartel se ha vuelto abismal. Vilar de Mouros hace bandera de la nostalgia pero una cosa es nostalgia y otra bien diferente es subir al escenario a bandas que, dolorosamente, no aportan nada a la música y se convierten en meras caricaturas de lo que un día fueron. A un festival vamos a escuchar música, es cierto que nos gustan las grandes zonas de restauración con variedad de ofertas, que nos gustan unos accesos cómodos… pero sobre todo nos gusta que los grupos que salgan a su escenario nos emocionen con sus propuestas más allá de esas canciones que escuchábamos en el asiento de atrás del coche de nuestro padres en la viajes estivales.

Musicalmente comenzamos el sábado con la presencia de Linda Martini sobre el escenario y es que se jugaba el Benfica-Porto y el ambiente se encontraba ante los dos televisores situados en las calles de la aldea de Vilar de Mouros, os podemos contar que posiblemente por proximidad la afición del Porto era mayor y que los dos goles de los blanquiazules convirtieron a los pocos seguidores del Benfica en mudos. Así que tras el partido y un par de finos fue el momento de escuchar música.

Linda Martini es una de las propuesta más interesantes del panorama musical luso, formada por Hélio Morais, André Henriques, Claudia Guerreiro y Pedro Geraldes son una de esas bandas capaces de envolvernos con sus melodías post-rock cada vez que se suben a un escenario. Una vez más demostraron esa pegada sonora tan impresionante y es que colocarse ante los portugueses es como hacerlo ante una ola en un tsunami, sabes que te van a golpear sin piedad. Este hecho no nos debe callar porque estamos seguros que  la banda no recordará su presencia en EDP Vilar de Mouros 2019 como su mejor concierto posiblemente porque la distancia entre Linda Martini y es público (excluyendo a sus fieles seguidores) fue enorme, una propuesta demasiado dura para un público que soñaba con encontrarse a buena parte de sus idolatrados Rage Against the Machine sobre el escenario.

Y llegó el ansiado momento, un telón con quizás demasiados clichés (colores negros y rojos, puño en alto, estrella de cinco puntas, sirenas de alarma…) comenzaba a elevarse en el escenario para recibir a una de las bandas tributo más importantes de las últimas décadas: Prophets of Rage. Porque sí amigos sí, Prophets of Rage son una banda tributo a sus anteriores proyectos, sucede que a diferencia de las que te encuentras en las terrazas de verano los músicos son parte de Rage Against the Machine, Public Enemy y Cypress Hill. Que sí, que podrían haber formado un equipo de fútbol siete para jugar en la liga de veteranos de la comunidad pero en cambio han hecho lo que realmente saben hacer bien: incendiar los escenarios a golpe de riff y beat. Su propuesta es muy clara: temas propios bien mezclados con clásicos de sus anteriores formaciones pero ¿funciona sobre el escenario?

Músicos de talento con contrastada experiencia nada tiene porque salir mal y nada sale. Conocen sus temas, sus carencias y sobre todo lo que el público espera de ellos. Abre fuego la canción que comparte nombre con la banda pero en el segundo tema ya visitamos a esos recordados e idolatrados Rage Against the Machine, no será la única que escucharemos de los angelinos, no tardaré en aparecer ‘Guerrilla Radio’ y la nube de polvo es inevitable. Sucede que Morello es un ser magnético que toca la guitarra como quien respira no necesita cruzar mirada con Tim Commerford para decidir entre ambos cuándo es momento de saltar o de desgañitarse ¡señores, esto es otra liga! ¿Entendéis ahora nuestra propuesta sobre la calidad de los grupos? Ok, pocos pueden llegar a la altura de Prophets of Rage pero ¿y cerca? Sinceramente sentimos que este sábado solo hubo una banda sobre el escenario y, como no, fueron ellos.

Es cierto que buena parte del set-list vive de Rage Against the Machine, exactamente la mitad. Pero hay sitio para Public Enemy, Cyprell Hill e incluso para Audioslave convirtiéndose ‘Cochise’ en un homenaje al fallecido Chris Cornell. Vale, no es ni la más conocida ni la mejor canción de Audioslave pero en su haber tiene el ser el primer single de la formación, que sí, que yo también hubiese preferido ‘Like a Stone’ o ‘I Am the Highway’ pero es lo que hay… Por cierto, lo de iluminar únicamente el solitario micrófono sobre el escenario tiene mucho peso visual pero… No nos olvidemos que fue Cornell el que decidió terminar con Audioslave por y cito el comunicado del cantante: ‘debido a conflictos personales sin resolver así como diferencias musicales’ aunque posteriormente se ha hablado de problemas internos en el reparto económico de los royalties.

Como no podía ser de otra manera ‘Killing in the Name’ ponía fin al concierto y desataba la locura colectiva: saltos, polvo, éxtasis total… Prophets of qué? Solo faltaban las rastas de Zack de la Rocha para que ese amago de infarto que a más de uno le estaba dando eliminase el adjetivo de “amago”. Sonrisas, puños en alto y la banda abandonando el escenario, Morello sonríe, B-Real grita algo y algo sucede: Chuck D entre jocoso e incrédulo vuelve al escenario y Morello se acerca al micro: ‘¿hacemos una más?’, suena ‘Bombtrack’ y este es el fin. Conciertazo, sin paliativos.

EDP Vilar de Mouros se despedía de nosotros anunciando sus fechas para 2020 (27, 28 e 29 de agosto) y la promesa de mantener la línea de programación que lo ha convertido en un evento diferente y especial por delante un año para confeccionar un cartel más equilibrado que convierta al festival en una experiencia redonda donde cada noche abandonemos el recinto más temprano y con una sonrisa en la boca.

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