Conversando con João Carvalho, música al otro lado (I)

El 18 de marzo Portugal decretaba el Estado de Alarma y con él la prohibición de realizar espectáculos musicales, pero ha sido esta mañana cuando el gobierno prohibía de manera definitiva realización de festivales hasta el 30 de septiembre. Con ello se llegaba a una situación extrema en la que se pone en riesgo la supervivencia de promotores (salas, festivales…), músicos y todo el tejido musical (técnicos, personal de seguridad, agencias de comunicación…), empresas grandes, medianas y pequeñas que trabajan alrededor de la música y en general de la cultura.

Pero basta con revisar la prensa internacional para leer sobre el “milagro portugués”, y es que el país vecino ha sido un ejemplo en la gestión y lucha contra la pandemia así que la medida tomada por el ejecutivo puede convertirse en el respaldo definitivo a que España tome decisiones tan drásticas como la de nuestros vecinos lusos.

Pero ¿cómo enfoca Portugal su recuperación cultural? Para ver cómo están viviendo esta situación nos hemos puesto en contacto con João Carvalho, director de uno de los festivales de referencia dentro del país vecino: el Vodafone Paredes de Coura, una conversación que se extenderá a lo largo de tres artículos y que esperamos que os resulte interesante para conocer la realidad del país vecino y puede que para descifrar lo que sucederá durante las próximas semanas en el estado español.

Dawidh – Lo primero João, muchísimas gracias por dedicarnos estos minutos en un momento tan complejo como el que está siendo esta crisis derivada de la aparición del COVID19. Nos encanta la música pero las personas son mucho más importantes, así que te vamos a hacer una pregunta que posiblemente jamás te hubiésemos hecho en una situación normal ¿cómo os encontráis el equipo del Vodafone Paredes de Coura?

João Nos encontramos desolados porque el festival es nuestra vida. Llevamos 27 años haciendo el festival, me cuesta recordar mi vida sin él, no solo somos los promotores del Vodafone Paredes de Coura, somos personas que amamos la música y que nos encanta divertirnos con ella. Te iba a decir que nuestra tristeza es doble al ser organizadores y espectadores pero en las últimas semanas, especialmente en los últimos días, nos ha llegado el cariño de tantas personas que como nosotros disfrutan del festival que no me atrevería a decir que es doble.

La mayor tristeza es no ver un año más el recinto lleno, no disfrutar de los momentos de complicidad, de los abrazos o de la música que tras 27 años no serán posibles. Es cierto que a la tristeza por la cancelación se suman los problemas empresariales que esto acarrea pero también es cierto que no nos podemos quejar, todos nos encontramos bien y unidos y esto quizás sea lo más importante en estos momentos. 

D. – Sin duda, el trabajo es importante pero son momentos en los que pasa a un segundo plano viendo la magnitud de lo que está sucediendo ¿cómo os encontráis a ese lado de la frontera?

J.Hace una semana se decretaba el fin del Estado de Alarma y ahora nos mantenemos en alerta frente a la pandemia y a como se pueda desarrollar.

La sociedad sigue alarmada, el miedo continúa instaurado. Todos queremos regresar a esa normalidad anterior al virus pero lo único que tenemos ahora es incertidumbre. Ha sido una pandemia que ha llegado sin manual de instrucciones, nadie sabe cómo hacer o cómo actuar ante ella. Lo único cierto ahora mismo es la incertidumbre.

D. – A este lado de la frontera la sensación es similar, no sabemos qué puede suceder la próxima semana o qué nuevos cambios encontraremos en la siguiente comparecencia de nuestro gobernantes. Pero nos fijamos en vosotros, quienes nos lleváis ventaja en esta desescalada y vemos que ya tenéis un plan de contingencia.

J.Ahora mismo el gobierno portugués está legislando para poder celebrar eventos, pero es un escenario difícil. Por ejemplo, la pasada semana se ha dictado que se pueden celebrar eventos al aire libre con un aforo de 20 metros cuadrados por asistente, como puedes ver así no es posible llevar a cabo un festival o simplemente un concierto. 

D. – Está claro que con esa disposición (20 metros cuadrados por asistente y una butaca numerada) es inviable llevar a cabo eventos de más de 500 personas.

J.Sí, es imposible. Imagina el espacio de nuestro festival, un espacio pensado para 25000 personas si aplicamos las restricciones actuales tan sólo podrían asistir 500 personas, en el mejor de los casos 1000. Jamás podríamos pagar el festival, piensa que nuestro break-event está alrededor de un 70 u 80% así que… sería una utopía.

Por eso te digo que aún estamos bastante perdidos en este momento. Existen situaciones verdaderamente chocantes: esa ley para eventos al aire libre es mucho más restrictiva que para eventos en teatros o en salas con butacas donde podría acceder una persona por cada dos butacas en caso de espacios de menos de mil metros cuadrados. Es más complejo hacer algo al aire libre que en un espacio cerrado.

D. – Sí, sin duda es llamativo.

J.Aunque comprensible. Es todo tan nuevo y tan incierto que vamos introduciendo pequeñas modificaciones poco a poco y se crean estas situaciones “extrañas”.

(Mañana segunda entrega de esta conversación)

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