La Cassettería o el regreso de la nostalgia

Aunque os resulte sorprendente recuerdo cual fue el primer CD (compact disc) que llegó a mi casa, recuerdo que lo hizo un día antes de la minicadera porque, sí, amigos sí, algunos no hemos nacido con una cadena de alta fidelidad en el salón de casa y los vinilos ¿qué era eso? Primero el walkman, después el discman, posteriormente los reproductores MP3, ahora el móvil ¡Está claro que la industria y los formatos no dejan de evolucionar!

Pero ¡Ay, nostalgia! Algunos nostálgicos decidieron regresar al vinilo, un material vivo que se degrada, que se estropea, que no termina de sonar bien pero que sí requiere una liturgia para su escucha y eso es lo que algunos adoraban. Ese acto de cuidado y respeto, ese consumo activo y diferente ¿Es el vinilo un formato elitista? Sinceramente, tras mucho reflexionar sobre una pregunta que aparentaba ser mucho más sencilla creo que no, que elitistas son algunas de las personas que consumen ese música en ese formato al sentirte diferentes (lease mejores) de los que escuchan otro estilos musicales más propios de DIY y por eso mucho más alejados de formato físico, cuanto más aún del vinilo.

Y las cassettes ¿Qué ha sido de ellas? En internet podréis encontrar diversos tutoriales en los que podréis convertir vuestros viejos cassettes en modernos monederos, en cuadros también modernos e incluso en lámparas led (culmen de la modernidad y del trabajo manual en tiempos de pandemia). Personalmente las mías por casa de mis padres las podréis encontrar y de todo hallareis: desde el primer disco de Christina y los Subterraneo hasta aquellos medley, popurrí de toda la vida, grabados a dedos desde las radiofórmulas.

¿Por qué no ha resucitado el cassette como hizo el vinilo? Pues la pregunta tiene una fácil respuesta: porque nadie se lo ha propuesto… hasta ahora.

Recuerdo como tras un concierto de indignu[lat.] en el Teatro Diogo Bernardes en la mesa de merch no podríais encontrar CD’s de la banda pero en cambio sí K7’s. Es decir, alguien había decido grabar su nuevo disco en dos formatos (cassette y vinilo) aparentemente muertos. Una manera de dar un valor añadido a las grabaciones, formatos diferentes, ediciones numeradas.

Ahora alguien ha decidido reinvindicar la artesanía dentro del panorama estatal: Ciudad Oasís ha decidido lanzar su proyecto «La Cassettería» o lo que viene a ser lo mismo montar una fábrica de cassettes en pleno Siglo XXI reinvindicando así un formato que marcó a varias generaciones y convirtió a los bolis BIC en algo más que un simple boli.

Un proyecto que, tras años gestándose, ve la luz en el mejor momento posible: en mitad de la mayor pandemia de la historia moderna ¿Quién dijo miedo? Para participar en este sueño de locos melómanos Ciudad Oasis ha abierto un crowdfunding, al que podéis acceder haciendo clic aquí, que tiene como objetivo recaudar 10.000 euros para la adquisición de 2 Tapematic 2000. Como bien sabéis todo estos proyectos de micro mecenazgo tienen una serie de recompensas, que como no podría ser de otra manera están centradas en el merch o en la propia fabricación de cassettes.

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